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Pintura encontrada en el Monasterio de St. Catherine en el Monte Sinaí, Israel. Matrimonio entre San Sergio y San Baco (s. IV d.C.) con Cristo como padrino de bodas.

Como a muchos, el mensaje de navidad para tus subordinados me ha llegado muy hondo. He pasado la tarde pensando y solo ahora, de golpe, ciertos eventos se han ordenado en mi memoria. Ahora que lo veo claro, me pregunto ¿qué pasara cuando, en la nochebuena, te visiten los fantasmas que visitaron a Mr. Scrooge?

¿Cómo te sentirás cuando llegue el primer fantasma y te veas a tí mismo en las filas de la juventud hitleriana? Cuéntanos algo Joseph, en aquello tiempos, ¿algún muchacho te tocó “inapropiadamente”? Si esto pasó, ¿qué hiciste? ¿Lo delataste? En ese momento, como todo adolescente, de seguro tendrías tus inseguridades. Además, era una práctica común delatar a los judíos y a los ‘traidores”, especialmente si estabas con el partido. ¿Que pasó Joseph? Saca eso de tu corazón. ¿Qué sentiste realmente?

Tengo curiosidad por saber qué mas aparecería ante nuestra mirada. ¿Viste a los homosexuales que mandaron a los campos de concentración? ¿Conociste a alguno de cerca? ¿De donde sale esta obsesión tuya por las minorías sexuales? Yo te escribo movido por la rabia porque, como muchos, he sido víctima de la violencia religiosa. Te confieso algo aquí entre nosotros: no solo he visto lo que hacen algunos de tu gremio; también me lo han contado ellos mismos. Además, también he padecido en carne propia las locuras de algunos grupos que cobijas. Para que entiendas, intentaron “exorcizarme” el demonio de la homosexualidad.

Así pasa con nosotros los humanos, nuestras causas se relacionan con nuestra historia. Y tu eres hombre, eso es obvio. Mas aún, mi experiencia con los seminaristas y los sacerdotes de tu iglesia me permite intuir que, de seguro, tú también eres humano, demasiado humano. Así que me pregunto, ¿cómo manejaste tus deseos sexuales? ¿Te masturbaste? ¿Sentías culpa? Todos tuvimos sueños húmedos. ¿Cómo eran los tuyos Joseph, qué imágenes aparecían?

same-sex-marriageYo se que eres el autor de La Carta a los Obispos de la Iglesia Catolica sobre el Cuidado Pastoral de las Personas Homosexuales. Así que me imagino que, después de este episodio, el de tu adolescencia, también te veríamos como Cardenal. A propósito, antes de continuar, me inquieta saber si hay anécdotas antes de 1986, cuando el documento salió publicado. ¿Pasó algo en tus años de formación? Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos, dicen por ahí. De todos esos que intentaron formar parte de las filas de la Iglesia de Roma, ¿alguno se sintió atraído por ti? ¿Lo notaste? ¿Cómo fue tu desenvolvimiento en un mundo de “hombres del Señor”? ¿Tuviste, como algunos que conozco, un “hermano en Cristo”?

En fin, volvamos a 1986. En este documento que cito, dices en el segundo párrafo que la perspectiva de la moral católica “encuentra apoyo en los hallazgos más seguros de las ciencias naturales”. ¡Oh! el segundo fantasma ha llegado. Yo quiero saber cómo has dormido después de tu saludo navideño; tu cama debe ser muy cómoda y tus sábanas muy suaves. Sin embargo, las ciencias te contradicen Joseph Ratzinger (alias Benedicto XVI, por ahora. Luego alguien te propondrá como un santo); la homosexualidad se encuentra como un fenómeno de la naturaleza y las principales organizaciones de salud mental alrededor del globo no suscriben tus ideas. La ciencia no apoyan tu versión de la moral cristiana, especialmente porque desde hace 700 años hemos avanzado en la separación entre Estado e Iglesia. “Libertad, fraternidad e Igualdad”, que no se te olvide. Además están los datos, por supuesto. Por eso nos movemos a un mundo donde es moralmente malo criminalizar la homosexualidad. Más aún, donde lo bueno es permitir la igualdad de derechos civiles a las minorías sexuales. ¿Qué emisora escuchas Benedicto? Por mas que busco, no encuentro esa música de la creación de la que hablas.

Avancemos un poco. ¿Cómo se puede ser contundente en algo si no se pone por escrito y se firma? No te entiendo Benedicto, ¿apoyas la decriminalizacion pero te parece exagerado que Naciones Unidas firme un tratado? ¿No será que albergas un deseo de exterminio? Tú lo sabes, como Prefecto del Vaticano formaste parte de la que en la Edad Media era la Santa Inquisición. ¿Será que resuena ese pasado remoto en tu alma? Dinos cuáles emociones se mueven cuando sabes de nosotros, cuando sientes que tienes la batalla perdida. No nos hables de tu función como cabeza de la Iglesia de Roma; lo que digas desde esa fachada ya lo conocemos. Yo quiero saber del hombre debajo el vestido blanco. ¡Joseph, Joseph!, ¡Se sincero, háblanos de tus demonios! ¿Es cierto lo que dice Pablo en sus epístolas, que es posible secar el apetito sexual? ¿Funcionan esos ejercicios espirituales? ¿Se puede mutilar esa parte esencial del ser humano llamada sexualidad? ¿Lograste conquistar los apetitos de la carne o se manifiestan de algún modo todavía? ¿Con qué sueña el Papa en estos días?

Se acaba la noche y llega el fantasma del futuro. No habla. Solo nos muestra las campanas del Vaticano sonando. Mucha gente llora, pero otra celebra. Parece la muerte de Pinochet en Santiago de Chile. Hay mucha afinidad política con eso, pero no, es tu muerte. Para los católicos Dios te tiene en su gloria, para las minorías sexuales del mundo -sobrevivientes de tu abuso de poder- es un alivio. ¿Será cierto que, como otros, verás tu vida pasar como una película? ¿Cuál será el balance? ¿Cómo se ve la vida de un hombre poderoso, como lo fuiste, desde una perspectiva divina? Hay muchas otras mitologías, eso de seguro lo sabes. No se puede regular el mundo desde las creencias de unos pocos. Claro que tienes derecho a expresar -e incluso defender- la tuya, pero no podías pretender que otros fuera de tu fe te siguieran. Yo apuesto a que, situado fuera de las coordenadas de tu finitud, te arrepentirás de muchas cosas y que, además, tu conciencia pedirá un perdón que nosotros no escucharemos. De repente pensarás que, en vez de escribir una pastoral para el cuidado de las personas homosexuales, hubieses escrito una para el cuidado de los sacerdotes. ¡Pobres hombres, ellos no saben qué hacer con sus pulsiones!

Ya la imagen se torna difusa. Otro Papa está siendo nombrado y, si lo que dicen los analistas de la política vaticana es cierto, el próximo reinado será mas laxo. Algo de vergüenza tendrá el próximo representante de Cristo en la tierra pues, entre otras cosas, por contraste lograste que el “Papa Bueno” se viera mas bueno de lo que en realidad fue. Así que dejaste la mesa lista para que tu sucesor sea mas popular; cuando el humo blanco salga, él se prometerá hablar de causas mas nobles. Los tiempos han cambiado Benedicto; pese a las resistencias, una era mas humana ha llegado.

De nuevo la cama cómoda y las sábanas suaves. ¡Feliz Navidad mi cruzado, es hora de pontificar!

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