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Nótese como el "líder" tiene mas importancia que el pueblo, como cuando el pueblo dice NO, y el "líder" dice "yo soy el pueblo y el pueblo quiere" y hace que la Asamblea Nacional diga SI

A mis camaradas

Mi amado Marx

La historia del pensamiento con relación a la condición humana parece estar marcada por una la lucha entre las posturas que plantean que el ser humano es “malo por naturaleza”, versus las que proponen que es “bueno por naturaleza”. Dentro de este último grupo -el de la confianza básica en los  individuos- a su vez, encontramos los que piensan que la sociedad inhibe esta bondad y los que, por el contrario, aspiran a que la sociedad promueva las potencialidades de cada uno.

Creo que muchos se sorprenderán al saber que el pensamiento de Marx considera ambos casos y apuesta por lo segundo. Ciertamente, los mas cacareado del marxismo es su lucha contra el capitalismo, contra ese sistema que oprime e “ideologiza” a los ciudadanos. Sin embargo, de lo que se trata con la revolución, cuyo agente sería el proletariado -ya que es el único gran grupo que necesitaría abrirse espacio en este cuadro-, es pasar a otro tipo de sistema donde un Estado fuerte permita a cada ser humano cultivar sus potencialidades. La Utopía presente en los textos de Marx puede verse como un lugar donde, por ejemplo, los músicos pueden tener sus instrumentos, los dj’s sus discos para mezclar, las mínorias sexuales el espacio público para socializar y expresar su afecto y, por supuesto, donde las parejas heterosexuales pueden casarse y tener hijitos (y perro) sin preocuparse por las necesidades básicas.

Hasta aquí todo va tan bien que podemos imaginarnos con la guitarra y cantando agarrados de la mano. No obstante, no hay que ser muy listo para ver que en la práctica ninguno de los intentos socialistas han servido para eso.  De ahí que se diga, con toda propiedad, que los socialismos reales han fracasado; por eso cayó el muro de Berlín y por eso, desde entonces, parece que los de las izquierdas se volvieron locos. Tanto así que ahora muchos en el mundo tienen la esperanza puesta en un pasticho llamado “socialismo del siglo XXI”. Yo diría que es a ellos a quienes “Chavez los tiene locos” (¡Digalo ahí Naomi!).

Mis odiados líderes socialistas

Si tuviéramos que resumir este corto circuito entre esos mundos posibles, presentes en los textos, y los desastres sociales que han resultado cuando se han intentado implementar aquellos, lo que habría que decir es que un problema del tamaño del ego de sus protagonistas. Siendo un poco mas elegante, digamos que resulta de un entendimiento perverso de la noción de liderazgo. Para captar esto hay que recordar que un verdadero líder:

  • Plantea una imagen de sociedad inclusiva, que busca cobijar (no cercenar) a todos
  • Sirve de modelo positivo, uniendo (no dividiendo)
  • Él mismo aplica esos valores en sí mismo (no me estoy refiriendo a bienes como ropa de diseñador, relojes costosísimos o viajes a Disneylandia) y
  • Muestra un camino (no lo impone).

Un líder es una motivación para el grupo, y despierta lo mejor en aquellos que se ponen en contacto con él pues, esta persona, delega y permite el desarrollo de destrezas en quienes se le acercan. Frente a un verdadero líder todos crecemos y nos sentimos confortados y confortables. Por cierto, ya sabemos que la oposición, definitivamente, no se siente bien y no es que esté muy inspirada por el presidente venezolano. Ahora, yo me pregunto si los chavistas se sienten a gusto con tanto resentimiento y ganas de devolver el golpe. ¿Eso es lo mejor que saca su líder con respecto al resto del país y al pasado que vivimos? Algunos psicoanalistas usan una palabra para referirse a eso que sentimos todos los  venezolanos, se llama goce y significa “placer en el displacer”. El goce es un indicador de que debemos reflexionar sobre nosotros mismos (antes que buscar enemigos afuera).

Ya podemos ver el cuadro completo. En los casos de los socialismos reales un supuesto líder -un pseudomesías encubierto– toma el mando, las riendas y los recursos de un país. Adiós utopía, adiós derechos ciudadanos. De lo que termina tratándose siempre es del autoritarismo de una persona; “yo tengo esta maravillosa idea que nos sacara de la crisis (va en contra de medio mundo, pero no importa, yo soy el “líder” y, por eso yo se lo que todo el mundo tienen que hacer y qué posición ocupar)”. Por supuesto, este “líder” narciso y megalománico (entre comillas porque de eso no se trata el liderazgo) no existe sin un pueblo que no se siente capaz de salir adelante por sí mismo, organizándose de manera comunitaria. Ha sido tanta la exclusión que ha vivido, que ante este oportunista emergente se sienten, al menos en principio, aliviados y esperanzados en promesas que, ya lo sabemos, no se cumplirán. El vínculo entre pueblo y su “líder” se mantiene precisamente por ese sueño, producto de la desesperanza aprendida. Lo peor es que, habiendo recibido nada en aquel momento, luego este grupo se conforma con muy poco y, para no entrar en disonancia entre lo que pueden recibir y lo que ven, terminan justificando al máximo “líder” en todas sus acciones. Aparece la lógica maniquea de revolucionarios y “contrarrevolucionarios”. Estos últimos, por supuesto, lo somos por gritar “el rey esta desnudo”; mejor aun, por decir, eso no es un líder, es una muleta chimba (no por no defender valores socialistas, ¿verdad Miquilena?).

El “mar de la felicidad” como ilustración del problema

La revolución cubana ha llegado a sus 50 años. De nuevo, parece que el balance simple para un bando es: “¡un exito!”; para el otro un “¡soberano fracaso!”. Como todo en la vida, incluida nuestra lamentable “revolución”, las cosas no son tan sencillas. Reconociendo algunos éxitos, y mucha sangre, yo solo tomaré un punto que me interesa, el de las minorías sexuales.

Fresa y Chocolate fue una película cubana importante porque mostró que muchos mitos de esa revolución eran falsos. Por ejemplo, que los homosexuales podían corregirse y que la religión seria extirpada de raíz. Con la excusa de ser un “producto del capitalismo”, Cuba desarrolló campos de concentración para homosexuales, las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). La potencialidad humana para el sexo, expresada como homosexualidad en algunos, era sistemáticamente mutilada; se buscaba “rehabilitar” y “corregir” esta “degeneración”. Los grandes homosexuales cubanos, muchos escritores y vinculados al arte, fueron ridiculizados y perseguidos, mientras los muchachos afeminados eran forzados a recibir terapias de conversión. Debemos recordar esto. Es obvio que el razonamiento es distinto pero, a efectos prácticos, no se diferencia de lo que hace la ultraderecha (digamos, por ejemplo, el nazismo). De ahi que Slavok Zizek en su libro, Mirando al sesgo, diga que no hay nada mas inhumano que el humanismo del socialismo.

Obviamente las cosas han cambiado pero, para nada, se acercan a las promesas de la revolución (¡imagínense, el mismo que ordenó esos campos de concentración terminó diciendo que la homosexualidad era natural!). Fernando Ravsberg, corresponsal de la BBC en Cuba, ha señalado en su blog, el primero de Enero de 2009, que una de las grandes ausencias en las discusiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en este inicio de año, fue la del proyecto de ley sobre los derechos de los homosexuales, prometida en 2008. Es más, pongamos un dato de primera mano. En la Conferencia Mundial de Derechos de las Minorías Sexuales, preámbulo de los OutGames 2006 llevados a cabo en Montreal, Canadá, se pasó revista a la situación de los derechos civiles LGBT en cada país. Por supuesto, Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) presento el caso cubano. A propósito, hay que reconocerle que ha sabido usar su posición privilegiada -es la sobrina de Fidel Castro- para ayudar a los excluidos en virtud de su orientación o identidad sexual. Mis mas profundos respetos para ella.

Asombrosamente, su intervención consistió en mostrar la vida de una sola persona, una mujer transgénero. Vimos muchas fotos, de cuando era niño, de su adolescencia, de su cambio de sexo y de su vida luego de eso. Una ponencia muy emocional, muy sentida y muy aplaudida. Excelente estrategia para desviar la atención. Por supuesto, no hubo tiempo para preguntas. Nunca nos enteramos de la vida del resto de los gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros de la isla. Sabemos que no se casan pero ¿consiguen trabajo? ¿La policía los maltrata? ¿Son botados de sus casas? ¿Su acceso al famoso sistema de salud cubano es igual que el de sus contrapartes heterosexuales? En conversaciones informales nos enteramos que parece que el gran logro, para unos pocos miembros de la comunidad LGBT cubana, es tener un carnet del CENESEX que sirve de salvoconducto para no ser víctima de agresiones policiales. A estas alturas, seamos justos, no tenemos información fiable de lo que pasa en Cuba con las minorías sexuales, solo del caso que expuso Mariela Castro ese dia (con certeza sabemos que, al menos, una persona es feliz en Cuba).

Mi conclusión

Como lo muestran los expertos estudiosos de lo humano, no existe una naturaleza humana, sino una condición de lo humano que se caracteriza por la apertura radical. Lo vemos constantemente, los seres humanos tenemos potencialidades para lo “mejor” y lo “peor”, desarrollándonos en ambas direcciones. Cualquier ley para referirse a nosotros tiene que ser suficientemente abierta para reconocer las múltiples posibilidades. De lo contrario, estaremos obligando a la realidad a meterse a la fuerza en ideas estrechas.

Por eso, frente a la pregunta entre izquierda o derecha, yo simplemente digo: libertad individual y justicia social para todos. Que la llamen como quieran, pero que no nos digan cómo tenemos que ser, mucho menos intentar obligarnos a acostarnos en ese lecho de Procusto. Somos como somos y punto. ¿La mejor prueba? Cada uno de nosotros. El hombre nuevo de la revolución es un ideal, lo que significa, no que sea lo mejor, sino que solo es una idea; no existe, ni va a existir, en la realidad.

Así que, de lo que se trata es de cosas bien tangibles, por ejemplo, derechos civiles para las minorías sexuales, no de “tomar postura”. Los que estudiaron lógica sabrán que esa elección forzada es una falacia llamada “falsa dicotomía”. Una pregunta tramposa para meternos en las redes de quienes dominan muy bien la retórica, en el mal sentido de la palabra, y el manejo del lenguaje (“a próposito, un cafecito”, “tan bella Piedad, dicen que es mi novia, pero no, para mi desgracia”, “te traje estas flores Nitu”, “estaba chateando por mensajes de texto con una muchacha”…). En este punto me gustaría decir que cualquier parecido con la realidad es triste y lamentable.

Recuerden que no tenemos que elegir entre aquellas dos porque no son las únicas categorías del plano político. Más aun, no es ésta la única dimensión de la política. Puesto a elegir, y no me cansare de decirlo, yo apuesto por ciertos hechos concretos:

  • La asistencia social que pueda darle el gobierno a los venezolanos antes que el despilfarro en política exterior. Por ejemplo, el subsidio que le dabamos a los londinenses “pobres” quienes, por supuesto, reciben como asistencia social mas de lo que recibe cualquier venezolano de su gobierno; por cierto, a cambio de una asesoría que se repite de manera infinita (¿cuántas opiniones expertas necesitamos para confirmar que en Caracas tenemos que cumplir las leyes de tránsito?)
  • Un sistema de salud efectivo (no tres hospitales para hacer propaganda)
  • La posibilidad de que cada venezolano pueda vivir una vida tranquila y de acuerdo a sus intereses (no en la zozobra de pensar que tiene que ajustarse a un modelo que solo existe en la mente de un individuo que cree sabersélas todas).

En realidad es muy simple, solo hay que despertar del sueño y ponerse a trabajar. Tocar tierra, como quien dice.

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