por-dentro

Es inevitable desplazar la mirada al contexto sociocultural venezolano actual. Por mas que intento mantenerme dentro del tema específico de los derechos de las minorías sexuales, la vida cotidiana en el país es tan absurda -bizarra y surreal, por decir lo menos-, que necesariamente pospongo lo concreto de nuestras necesidades materiales para, simplemente, abrir los ojos hasta mas no poder y sentir compasión ante el deterioro cognitivo gradual y progresivo, el único que parece avanzar a paso de vencedores.

El episodio Bodies, el retiro de la muestra de cuerpos humanos polimerizados del Sambil, nos muestra como hemos perdido la capacidad de percibir las complejidades de la vida, especialmente la de los fenómenos contemporáneos. Todo debe ser blanco o negro, bueno o malo, chavista u opositor.

Antes de proseguir quisiera pedir a los lectores que, para captar a fondo estas líneas, vean el video en el que Chávez se refiere al episodio. Como todas sus alocuciones, esta también es una joya para el análisis cultural. Este segmento en particular, es bastante denso en material y contiene, al menos, los siguientes temas:

1. Chavez el monarca: resulta divertida la manera en la que el presidente narra el suceso. Es bastante probable que la actuación de los funcionarios aduanales haya sido independiente de la opinión presidencial. Después de todo, el mensaje que aquellos han dado -muy a tono con el terror fiscal que se vive desde hace varios años-, es de donde sea vamos a multarlos.

Aun así, nuestro presidente relata las cosas como si todo girara alrededor de sus deseos. Este mito de poseer Venezuela contiene otras subtramas, a saber:

1.1. Conocimiento absoluto de lo que pasa en el reino: como el gran hermano, Chávez lo sabe todo. Sin embargo, a diferencia de este artificio de la modernidad, el poder del presidente es mas tradicional, premoderno, podría decirse. El no observa al reino directamente, lo que pasa se lo informan sus súbditos y, a partir de allí, él toma las decisiones necesarias para mantener el orden. “Yo no sabía nada, de inmediato activo” -dice-, pues al leer esa “columna estremecedora” –Grano de Maíz, de Antonio Aponte– queda espantado; “él me dió en el alma con la columna”. “De inmediato llamo al vicepresidente, manda a investigar” y, por supuesto, activa “todos los poderes”.

Aún asumiendo que Chávez es un gendarme necesario y que tiene la capacidad de manejar un país como si de un hato se tratara, cabe preguntarse ¿hubiese tomado las mismas decisiones si lo hubiese leído, digamos, en la columna de Laureano Marquez?

1.2 Conocimiento absoluto de la verdad: la segunda subtrama tiene que ver con su supuesta infalibilidad. Chávez admite que no ha visto la exposición. Al parecer ni sabe de que se trata. “Yo me entere leyendo”. Sin embargo, él sabe que eso está mal: “si son cuerpos humanos aquí estamos en presencia de una cosa macabra”. La decisión ya esta tomada, no valen argumentos, menos cosas tan complejas como eso de la polimerización la cual, a efectos de nuestro máximo líder, es sólo un proceso de conservación -no de transformación.

Una de las cosas impresionantes de la puesta en escena de Chávez es su tono aleccionador, convincente. El abanderado del siglo XXI ha resultado mas mojigato que un sacerdote de la extrema derecha. Y, como ellos, tiene el morbo en la mirada. Por eso todo les parece maligno.

Desde su púlpito tele-evangélico alucina cada cuerpo -“un cuerpo humano destrozado, un cadaver pues”-, y toda una escena grotesca. La conclusión, por supuesto, es obvia, “la descomposición moral que sacude este planeta”. Ya ni siquiera importa que la exposición parezca de modelos plásticos, tenemos que ver lo que el presidente quiere que veamos, y él quiere que percibamos esos cuerpos no como lecciones de anatomía para el pueblo, sino como una ofensa moral: “¿y dónde esta el respeto al ser humano?”, “¿esos cadáveres de quién son, por qué están insepultos?”. Ya saben, ni se les ocurra donar sus cuerpos a la ciencia, menos si es espectacular. La única opción válida es el entierro (¡hornos crematorios, allá vamos!).

(A propósito de la infalibilidad, hay otro video por ahí donde una persona se atreve a decirle a su majestad que lo están engañando. Un Chávez furioso arremete contra tamaña falacia. El rey no está desnudo, parece decirle al súbdito rebelde).

Volviendo al tema, ahora resulta que el conocimiento anatómico debe quedarse dentro de las universidades y no es

“para que lo anden sacando [al cuerpo] por el mundo exhibiéndolo destrozado, rehecho por dentro […] La gente va y ve por dentro lo que es un cuerpo humano. Son restos humanos en nuestras narices”.

¡Que horror, nos muestran al cuerpo por dentro! ¿Como osamos transgredir los designios del señor?, es lo único que la falta decir.

Quiero proponerle a las organizaciones ecologistas que aprovechen esta ola de puritanismo y demanden el allanamiento de, por lo menos, el Museo de Ciencias Naturales. Allí se encuentra cualquier cantidad de cadáveres, animales que fueron disecados y, peor aún, muchos otros animales muertos, porque eso de la fosilización, eso es sólo un proceso de conservación. ¡Nos ponen cadáveres en nuestras narices! (Aunque ahora que lo pienso, la fosilización de repente sí es buena, ya la puso el buen Dios para que vieramos lo que Él creó en el pasado; la polimerización es mala, es obra del imperio).

Ya lo sabemos, este hombre nuevo de la revolución, con su mujer nueva por supuesto, requiere un trabajo paciente y laborioso de truncar por acá y doblegar por allá ciertas partes del pueblo, sin olvidar, por supuesto, prohibir y satanizar todo aquello que pueda hacerlo pensar.

Hoy Bodies, en pocos días, quizás, el Museo de Ciencias Naturales… si todo marcha bien, para el 2012 podremos quemar brujas y a todos aquellos que no encajen en el delirio siniestro en el que parece vivir nuestro máximo lider.

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Para saber más:

En toda Europa, la disgregación social que supuso la Edad Media, llevó a la pérdida de la mayor parte de las actividades de la práctica científica, entre ellas las relacionadas con la medicina. A esta dificultad se sumaron, especialmente en ciertas ramas de la medicina, otras razones de orden ético y religioso. Así, la práctica de autopsias (“ver con los propios ojos”) o de disecciones anatómicas (“separar con cortes”) dejó de realizarse, aunque no totalmente. Si bien de forma restringida, tanto los médicos musulmanes como los cristianos del occidente europeo y español a partir del siglo XIII, las llevaron a cabo.

Paulatinamente la práctica de autopsias y disecciones fue normalizándose a partir de la creación de las Universidades, si bien, de nuevo, existieron limitaciones intelectuales que impidieron el progreso del conocimiento anatómico. La máxima referencia de este saber fue, todavía en los últimos tiempos de la Edad Media, la obra del médico romano Galeno, más o menos adornado por los autores árabes. El resultado fue un empobrecimiento del conocimiento que se pone de manifiesto, por ejemplo, en la ilustración anatómica medieval.

A partir del Renacimiento, la práctica de autopsias y estudios anatómicos recibió un nuevo impulso. A él no fue ajeno el hecho de que la cada vez más frecuente realización de autopsias llevara al descubrimiento, por parte de algunos autores, de errores en el conocimiento galénico “oficial” acerca de la normal estructura y función del cuerpo humano.

(Texto tomado de ACÁ)

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