Cuando vimos esta película y notamos que los personajes no podían pensar debido a la violencia cotidiana, no sabíamos que esa sería nuestra realidad. Peleas de perros: una metáfora de la vida en Venezuela.

A Barry: la dignidad es una estética de lo humano.

LO FEO

Creo que lo mas grave de la “revolucion” bolivariana es que es fea. Con esto no me refiero a la verruga del presidente, ni a predominancia de lo negro y lo indio que es lo que, en definitiva, parece molestar a buena parte de la oposición. Cuando hago referencia a lo feo, lo hago desde las categorías de la estética, es decir, desde aquella perspectiva que supone que lo cruel y destructivo de la vida debe in-formarse -atraparse-  dentro de las redes de lo simbólico, contenerse a través de un lenguaje que le de una “forma bella”.  De acuerdo a este entendimiento de la vida como arte, y de la existencia como un estilo, se propone que lo ético, lo bueno y valioso, es algo que depende de su belleza. En corto, estoy asumiendo que la estética es una ética profunda.

Esta idea es bastante compleja. Así que, por los momentos, solo puedo remitir a los interesados a El nacimiento de la Tragedia, de Nietzsche, y su distinción entre lo dionisíaco (la fuerza de la vida) y lo apolíneo (las maneras de darle forma a esa energía que, de otro  modo, atenta contra lo humano), tanto como a la creencia en que ambas componen la vida  humana. También, a la idea de los griegos como el modelo a seguir, debido a su maestría en el arte de “encubrir” lo obsceno de la vida mediante su presentación estilizada. “Que necesidad tenían los griegos de lo bello, sino hacer mas llevadera la existencia” indica el profesor de Basilea.

En fin, si algo hemos perdido en el trascurso de la crisis, desde la década de los ochenta pero con velocidad galopante de 1998 hasta ahora, es la dignidad. Siguiendo desde una mirada desde el arte, la dignidad se refiere a una manera particular de tratarnos los unos a los otros -un estilo-, donde nos concedemos valor y, por supuesto, se lo concedemos a nuestros similares. En resumen, la dignidad sería el cómo nos tratamos entre humanos. De allí la frase “trato digno” referida a los derechos humanos.

Lamentablemente, en Venezuela se ha vuelto normal y natural lo contrario; maltratarnos y humillarnos mutuamente. (y si es en público mejor). El hombre que se siente en el derecho de robar y golpear a un desconocido, a la vez que aclara a su víctima “ahora pagarás lo que le has hecho a mis hijos” (?); la tierna abuelita que sale manifestar con su gran pancarta de odio a los extranjeros; el usuario de transporte público que le grita a un niño de primaria que no tiene derecho de estar sentado porque es rubio y está en un medio de transporte “popular”; los fiscales del SENIAT que, incluso aunque todo este en orden, gritan “tenemos orden de cerrar”…

Nuestro país se ha convertido en un inmenso coliseo romano, donde Chávez, a la cabeza, promueve la salvajada pareja; un estilo grotesco, completamente alejado del trato digno.

  • Despidos masivos en PDVSA, televisados y con humillación incluída (recuerden al presidente y su silbato).
  • Por si fuera poco, los pitazos fueron acompañados de militares y bombas lacrimógenas, en una flagrante violación de los derechos humanos y, desde la perspectiva que estoy desarrollando, con un mal gusto insuperable.
  • Revelaciones constantes al margen de su investidura como figura pública (sus ataques de diarrea, sus paseos de incógnito, sus reflexiones sobre la existencia de cochinos en marte, sus declaraciones acerca de la escasez de leche, inexistente porque los chinos ahora consumiendo este líquido, entre tantas otras anécdotas).

Obviamente, si el presidente es el principal chabacano, no podemos esperar menos de sus seguidores. Aparece así la replicación del mal gusto: Acosta Carles eructando como respuesta a las preguntas de los periodistas, Iris Varela y Lina Ron gritando y repartiendo golpes a diestra y siniestra… Especialmente Caracas se ha vuelto una ciudad imposible, ya que cualquiera se siente autorizado a abusar, de infinitos modos, de los demás. Violencia es el nombre de nuestra realidad; una violencia pornográfica, cruda, desnuda, que nos lleva al ámbito de la animalidad. No solo los chavistas se han dejado seducir por este estilo, incluso la oposición al referirse a los chavistas como salvajes, y a Chávez como “el macaco mayor” están dejando a un lado la posibilidad de darse a respetar. Nuestra política ha devenido, en buena medida, en una guerra que inicia con escupitajos y que rapidamente avanza a la pelea con chuzos.  No valen argumentos, solo la fuerza bruta. Sí, hemos perdido la dignidad, ese estilo propio de los humanos.

Pero bueno, dejemos la quejadera.

CINISMO SANADOR

El medio es el mensaje. Así condensa Marshall McLuhan una verdad que los psicoanalistas y psicoterapeutas conocemos muy bien. No es el contenido lo que vale, sino la manera en la que dicho contenido se transmite. Por eso es imposible creerle a Chavez cuando apela a su supuesto amor por el pueblo. Tanto su manera de decirlo, como el contexto, nos muestran claramente que, en todo caso, es un amor condicionado y que, por encima de todo, es una advertencia acerca de la furia que nos caerá -esa violencia con la que se comporta- si no seguimos sus deseos. Recuerden su famosa “victoria de mierda” y, sobretodo, como hacía alarde de manipulación emocional antes de la derrota, al decir que si no votaban por él si era indicador de no retribuir su amor.

Si es cierto que el medio es el mensaje, podemos quitarle poder a esta “revolución” solo si cambiamos el medio. Es decir, cambiando el estilo cambiamos el mensaje. Siendo honesto, no soy muy optimista respecto al futuro de Venezuela, en todo caso, es como dice Nietzsche, al menos con el buen gusto hacemos mas llevadera la fatalidad.

¡Lo certifico! Me divertí mucho tratando de comprobar el modelo que propongo en este post. Aquí se los dejo.

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