Al corresponsal en Tokio, por disfrutar de estos temas.

Por cosas de la vida me tope con este artículo. Me sembró algunas dudas y acá se los dejo, traducido.

Lo que coleccionan los dictadores

¿Qué dirige la necesidad de los dictadores a coleccionar posesiones materiales que van mas allá de todo?

Los tiranos coleccionan dinero y poder, pero también acumulan baratijas como el resto de nosotros. ¿Qué significan, si es que significan algo, estas tendencias materiales?

Los posibles motivos para coleccionar abundan: la compulsión, la competencia, el exhibicionismo, el deseo de inmortalidad y la necesidad de aprobación de los expertos. Peter York, un periodista británico que estudió la decoración de los dictadores para su libro Dictator Style (El estilo del Dictador), reconoce todo lo anterior en sus sujetos de estudio. “Es básicamente el trabajo de un dictador”, dice, “tomar todo mas allá de los limites”.

Stephen Anderson, profesor de neurología en la Universidad de Iowa, ha llegado más cerca de encontrar una base biológica para el deseo de coleccionar. En el año 2004 mostró que el daño en una zona de la corteza prefrontal puede conducir al acaparamiento -el primo patológico del coleccionismo. Anderson duda que este sea el caso de los dictadores. “La mayoría de las personas que tienen lesiones en esta parte del cerebro no llegan a ser exitosos”, dice, “incluso si siguen la vía de los tipos malos “. Sin embargo, a el no le sorprendería que el cableado neural de los chicos malos este malo de alguna manera.

York tiene una teoría más que añadir: la necesidad de compensación. “Algunas de estas personas”, dice, “fueron realmente muy cortas [de mente]”.

Vinieron, conquistaron, coleccionaron

El hombre: Saddam Hussein

El botín: pinturas fantasiosas de ciencia ficción, presentando dragones amenazantes y rubias apenas vestidas.

El hombre: Adolf Hitler

El botín: mobiliario del siglo 18 bavariano. Los anticuarios en Munich tenían orden de echar un ojo por él.

El Hombre: Kim Jong Il

El botín: 20.000 videos (dibujos animados del Pato Lucas, Star Wars, Liz Taylor y películas de Sean Connery).

El Hombre: Idi Amin

El botín: Varios coches de carreras y las cargas de viejos rollos de película con repeticiones  de El show de Lucy y los dibujos animados de Tom y Jerry.

El Hombre: Joseph Stalin

El botín: Westerns con Spencer Tracy, Clark Gable y John Wayne. Stalin también heredó las películas de Joseph Goebbels.

***

Así las cosas, yo me pregunto:

(- Primero, algo al margen: ¿Tendría Pablo Neruda algún daño en la zona prefrontal?)

No todos coleccionan baratijas
No todos los “revolucionarios” coleccionan baratijas

– Ahora sí, mas en serio, ¿qué coleccionará Hugo Chavez? ¿Estampitas de beisbol, botellas de whiskys, caballos, long plays de Lila Morillo…? Si alguien lo sabe que por favor me deje un comentario.

– Dado que la Asamblea Nacional ha protegido al presidente para que no sea inhabilitado por lo que pareciera ser un trastorno de personalidad, ¿será que él nos contará en algún Aló Presidente si se llega a hacer una tomografía axial computarizada? Nos ha contado, entre muchas otras cosas, de sus problemas estomacales, ¿por que no hacerlo también de las anomalías en su cableado neural? Todo es posible en tierra-de-sgracia.

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