foto cortesía del Tukeke

Por primera vez desde la Constituyente, el colectivo de minorías sexuales de Venezuela no solo esta ante un reto político de gran envergadura sino, mas importante aún, se organiza de una manera nunca antes vista.

El artículo 8 de Ley Orgánica para la Equidad e Igualdad de Género

Con motivo de la discusión del proyecto de Ley Orgánica para la Equidad e Igualdad de Género, se abre una ventana de oportunidad para la reivindicación de los derechos civiles de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y demás sexodiversos,  en la medida en la que el artículo 8 de la mencionada ley propone que “toda persona tiene el derecho a ejercer la orientación e identidad sexual de su preferencia, de forma libre y sin discriminación alguna o que violente su condición humana”.

Por supuesto, los aludidos estamos pujando un poco mas allá, para que se agregue lo que de todas maneras ya esta implícito, que “en consecuencia, el Estado reconocerá las asociaciones de convivencia constituidas entre dos personas del mismo sexo, por el mutuo acuerdo y el libre consentimiento, con plenos efectos jurídicos y patrimoniales”. Quien presenta esta propuesta es la diputada Romelia Matute.

Hay que destacar que, como respuesta a este intento, la presidenta de la Comisión Permanente de Familia, Mujer y Juventud, diputada Marelis Pérez Marcano, ha recalcado que la comisión que preside no ha debatido unión de parejas del mismo sexo y que el mencionado articulo se enmarca solo en la idea del derecho a la salud sexual.

En términos del debate político, el escenario en Venezuela se torna muy interesante pues, como bien sabemos, la cultura venezolana esta tomada por las actitudes negativas hacia las minorías sexuales. Sin embargo, y este pero es muy importante, la experiencia del colectivo LGBTI ya se empieza a notar y el contexto jurídico internacional se encuentra de su lado. Una ley de este tipo es parte del proceso de cambio hacia una cultura mas saludable y mas justa para todos, especialmente para un país que se encuentra de último en la región en términos de derechos civiles y humanos.

La nueva comunidad LGBTI (LTIGB o como quiera que se escriba el acrónimo)

Son ya varios los años de trabajo de muchos de los líderes de este movimiento.  Lo nuevo y de gran trascendencia es que por primera vez, y por encima de una o dos voces discordantes, existe el consenso en los intereses de la comunidad.  Ya los principales portavoces del movimiento -gente preparada, con experiencia académica y/o en el frente- se han reunido y elaborado un plan estratégico. La homo/trans/lesbo/bi fobia no tiene argumentos racionales, solo fantasías basadas en el miedo al cambio y en el odio a la diferencia. Con esta nueva generación de líderes y liderezas, cada vez sera mas difícil seguir sosteniendo el estigma y la discriminación.

¿Y los “expertos”?

A todas estas, ¿dónde estarán los peritos en este asunto? Ahora mas que nunca se requiere que los profesionales de la la salud mental y sexual rompan el silencio en el que se encuentran sumidos. Les guste o no esta discusión, por el hecho de tener los títulos que detentan, los psicólogos,  psiquiatras, psicoterapeutas, psicoanalistas y sexólogos tienen buena parte de responsabilidad social frente a este tema. Como es bueno dar el beneficio de la duda, simplemente preguntemos ¿cómo podemos interpretar este silencio?

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