mistificacion

¿La crítica es a las personas o a las imágenes erradas que tenemos de esas personas?

El partido ya esta montado. En una esquina, dominando el horizonte de la cancha, se encuentran los líderes del movimiento LGBTI, organizados y con una clara estrategia que están implementando. En el otro extremo, algunos fundamentalistas que lo único que tienen es el argumento según el cual la Ley de Equidad de Género va en contra de las leyes de Dios. A estos puritanos hay que recordarles que Venezuela es un Estado Laico. Existe una clara diferenciación entre Estado e Iglesia, donde se aspira a que cada institución sea independiente de la otra, de manera que se pueda mantener autonomía en la esfera que le concierne (y que queda fuera del ámbito de la otra esfera, propia de la otra institución). La Ley de Equidad de Género nada tiene que ver con las leyes de Dios, al menos no en nuestra sociedad, una sociedad secular.

Entre otras cosas, la separación entre Estado e Iglesia permite la libertad y, especialmente, la libertad de culto. Aclarémosle a ellos el punto con palabras de Cristo: al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios (Mateo 22:21). Los seguidores de Ratzinger pueden plegarse a sus pretensiones respecto a anular la diversidad sexual PERO no pueden pretender que el resto del mundo -5/6 de la población mundial- rija su vida de acuerdo a los principios de  un grupo desfasado y antidemocrático. En fin, la radicalidad de algunos cristianos es tal, que caen por su propio peso.

Mas peligrosos son los que, estando en medio de la cancha, agarran el balón momentáneamente y comienzan a, simplemente, decir estupideces. Es tal el miedo al cambio que parecen valerse de lo que sea con tal de promover el status quo. Este es el caso del autor de un mensaje que va circulando por Facebook y los correos electrónicos acerca de los supuestos peligros de la nueva ley. Su argumentación esta basada en escenarios retorcidos (¿qué tienes en esa cabecita Richard?) completamente desfasados de la realidad social que vivimos. Quizás esta persona no se ha dado cuenta, pese a citar muchos ejemplos foráneos, que hay una relación directa entre diversidad sexual y prosperidad. Solo hace falta agarrar un mapamundi y comparar los países que tienen legislaciones prodiversidad sexual con los que no la tienen.

Cuando tengan la oportunidad de leer el mensaje  al que aludo, tengan presente que existe una estrategia clásica de manipulación llamada MISTIFICACIÓN. Es lo que en lógica se llama la falacia del muñeco de trapo. Ocurre cuando alguien quiere criticar algo y, para que le den la razón, inventa una imagen que no se corresponde con lo que ocurre en la realidad. Este concepto es fundamental para entender los peligros terribles que nos augura el autor de la mencionada “advertencia”.

No vale la pena conceder un análisis detallado a las fantasías perversas de Richard Vargas. Lo que si conviene aclararle es que sí, en Venezuela la discriminación basada en la orientación sexual es muy grave: nos insultan, nos golpean, nos extorsionan (especialmente los policias), nos matan, nos cierran el paso cuando de alquilar inmuebles, montar negocios o avanzar en carreras profesionales se trata, SOLO porque la sociedad en general tienen imágenes absurdas acerca de nosotros, justo como esas que Richard Vargas posee y que está poniendo a circular para mantener una sociedad machista y discriminadora. Cada ser humano es una complejidad, donde la orientación sexual es solo uno de sus tantos atributos.  Cada persona identificada como gay, lesbiana, bisexual, transgénero o intersexual es mucho mas que lo que hace, o no, a la hora de tener sexo. Pero Richard Vargas y muchos como él parecen no saberlo; creen, erróneamente, que estamos obsesionados con restregarle al mundo ciertas prácticas sexuales (o por “contagiar” a otros, como si eso fuese posible). Por eso requerimos un marco legal, para frenar la ignorancia que tan bien ejemplifican estas personas. No queremos esa no-discriminación que parecen ofrecer como si de una limosna se tratara, deseamos la INCLUSIÓN. Para decirlo mas claro, no estamos pidiendo que nos dejen en paz, estamos exigiendo nuestro derecho a pertenecer, ese que se nos niega solo por ser diferentes. Sí, somos diferentes y valoramos esa diferencia. Venezuela es una sociedad heterogénea y una ley como ésta, lo único que hace es admitir lo que está a la vista de todos (aunque no quieran reconocerlo).

Si de verdad estas personas aman al prójimo, deberían dejar que éste sea incluido en la sociedad, que tenga los mismos derechos que los demás tienen. Eso es lo justo, ¿no? Es ahora o nunca: derechos civiles para las minorías sexuales ¡ya!

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