Los órganos de este clon de cochinillo fueron genéticamente modificados para hacerlos más apropiados para trasplantes a humanos. Llamado Xeno, el animal nació el pasado tres de abril en Corea del Sur gracias a un proyecto patrocinado por el gobierno de ese país.

Los órganos de este clon de cochinillo fueron genéticamente modificados para hacerlos más apropiados para trasplantes a humanos. Llamado Xeno, el animal nació el pasado tres de abril de 2009 en Corea del Sur gracias a un proyecto patrocinado por el gobierno de ese país. Fuente: BBC

 

Estuvimos a punto de lograrlo, pero no pasamos la última prueba. Conseguimos el lugar preciso, una llanura extensa. Sobre ella comenzamos a apilar los ladrillos con betún, de acuerdo a los planos trazados por nuestros sacerdotes. Los pisos se iban sucediendo y, como ellos lo habían predicho, comenzamos a sentir una energía extraña y, sobretodo, poderosa.

La construcción de la torre era la parte final de nuestro ritual de purificación. Había comenzado con la conciencia de haber sido creados a imagen y semejanza de Dios. Erigimos altares, hicimos sacrificios y ayuno. Finalmente nos desplazamos hasta encontrar el terreno propicio para nuestra ascención.

Dispuestos en una larga hilera, los hombres nos repartiamos el trabajo. Unos moldeaban la arcilla, otros la cocían y la refrescaban. De igual modo, algunos preparaban el betún y el resto transportaba los ladrillos hasta los albañiles que construían las paredes de la estructura.

La danza de los ladrillos, pues era lo que parecía, nos iba cargando. Gracias a este poder que estabamos generando, Dios hizo acto de presencia. Como han evolucionado mis criaturas, dijo, y en un gesto de alegría empezó a aplaudir. El choque de sus palmas generó un viento eufórico que nos despeinaba y nos ayudaba en la transfiguración. Cada uno de nosotros empezó a hablar en una lengua diferente. Con el movimiento y los sonidos, las células de nuestro cuerpo vibraban y, en conjunto, una gran onda se expandía recreando el sonido primordial:

AOOOOOOMMMMMMMMMMHHHHHHHHHHHHHHHH

De solo recordarlo se me eriza la piel y una corriente asciende, de nuevo, por mi columna vertebral. Estuvimos a punto de lograrlo, pero no pasamos la última prueba. Nos dió miedo ocupar nuestro lugar en la creación.

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