padre alberto 2La vida sexual del clero (1995) es el título de un libro de Pepe Rodríguez, polémico investigador que ha escrito, además, Mentiras fundamentales de la Iglesia Católica (1997) y Pederastia en la Iglésia Católica (2002). Sí, al igual que a mí, parece que le gusta ser la piedra en el zapato de quienes no ven lo obvio.

Traigo a colación el tema porque ya venía resonando en mi cabeza, debido a los hijos de quien fuera Monseñor Lugo, ahora presidente de Paraguay. Como sale reseñado en las noticias, Fernando Lugo ha resultado el padre de dos niños, con dos mujeres distintas, los cuales fueron concebidos antes de colgar los hábitos.

Ahora el escándalo sobre la vida sexual del clero es mayor, pues también el famoso Padre Alberto ha sido pillado en una de sus escapadas del voto de castidad.

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En este caso, el asunto resulta más estridente, al menos para mí, pues no hay nadie más reaccionario que el mediático Padre Alberto. Con todo el arsenal de creencias simples que la iglesia católica inocula en sus feligreses respecto a la condición humana, el padre Alberto pretende  resolver los problemas de las familias y adoctrinar a las masas dentro del tiempo que dura su programa.

Lo admito, quisiera que estos deslices me alegraran menos. No puedo dejar de sentir cierta satisfacción al saber que ellos mismos se resisten a las mentiras que pretenden que nosotros vivamos. La condición humana está allí, incluso en quienes pretenden negarla. Somos seres sexuales y quienes lo esconden, manteniéndolo  al margen de la imagen que tienen de sí mismos pagan un precio muy caro. Lo peor de todo es que, con esto, no solo viven una existencia miserables, sino que pretenden amargarle la existencia a los demás, en un intento por demostrar que están en lo cierto.

La Iglesia Católica sigue su proceso de implosión como institución. En la línea que va desde el abuso sexual de menores, pasando por la hipocresía del voto de castidad (también de pobreza) y el intento absurdo por ser el pensamiento hegemónico en una sociedad plural y secular, lo único que podemos decir es que se está destruyendo ella solita. A todas estas, Benedicto parece no darse cuenta. Así pasa, sólo después de un tiempo el muerto nota que ya ha pasado de plano.

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