salir del closet

¿QUÉ ES?

Es el proceso por el cual vas revelando tu identidad sexual, aceptándola tú primero y compartiéndola gradualmente con los demás a partir de ahí.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Nadie mejor qué tu para responder a esta pregunta. Por lo general, las consecuencias del silencio son dolorosas. Primero, puedes sentir que eres el único diferente. Como resultado, terminas aislado. Cuando lo dices, das un paso en tu integración y en tu desarrollo personal. Puede ser duro pero si lo  haces con cuidado y mucha estrategia los resultados, especialmente a largo plazo, serán beneficiosos para todo el mundo.

¿CÓMO SE HACE?

Hay muchas maneras. Todo depende de las circunstancias concretas; básicamente tiene que ver con tu estilo y con quién es la persona a la que se lo vas a decir. Salir del closet sigue la estructura del proceso de comunicación: un emisor tiene un mensaje que quiere transmitir a un receptor. Lo que si es cierto es que no hay una fórmula o receta, verás que en cada caso podrías utilizar distintas estrategias.

A continuación algunos puntos importantes para hacerlo:

1. Responde a la pregunta para qué: he visto que hay dos tipos de motivaciones. Unas negativas, como las ganas herir a la persona a la que se lo dices o, peor aún, las ganas de autohumillarse. En cualquiera de estos casos, es mejor que esperes hasta encontrar mejores razones para hacerlo. He aquí el segundo tipo de motivaciones, las positivas:

  • para quitarte un peso de encima
  • para promover la intimidad con tus seres queridos
  • para que conozcan una parte importante de ti
  • porque quieres dejar de esconderte, entre otros motivos que bien valen la pena.

2. Prepárate psicológicamente: Una vez que tengas una razón valiosa para hacerlo, prepara el terreno. Observa si esa persona sufre de homofobia y en qué grado, introduce el tema casualmente (y preparate porque a veces esto lleva directo a la pregunta “¿me quieres decir algo?”, “¿por qué te interesa tanto el tema?”). Puedes hacerlo, por ejemplo, cuando salga una noticia, una película o un comentario (sí, ya se que seguramente te pones nerviosx, por eso hay que prepararse, para seguir adelante incluso con temor).

Preparate, además, para transmitir más información (“no prima, no estoy enfermo”, “no papá, esto no es una fase pasajera”, “mamá, no fue mi amigo, esto no es un virus que se pegue”, “ah, tampoco es tu culpa”, etc). Incluso con todos estos preparativos, debes estar dispuestx a aceptar cualquier reacción. Como no puedes tener la certeza de cómo van a responder, debes imaginar los posibles escenarios. Puede que te acepten incondicionalmente, puede que te rechacen en un primer momento, o puede que la persona quede tan impactada que no pueda responder; aunque seamos honestos, muchos te dirán “ya lo imaginaba”. Creer que nadie lo sabe es una de las estrategias de los gays para manejar la situación (o torturarse con ella). Finalmente, recuerda que decirlo es solo un comienzo, puede que requieras más de una conversación. Dale tiempo a las personas para que procesen y asimilen lo que les dices, mientras lo dices y también después.

3. Identifica tus puntos de apoyo: quizás el paso más duro es el primero, así que elige bien. Comienza por lo más fácil, tal vez un amigo o un familiar de confianza que luego pueda apoyarte para que sigas adelante. Deja las personas más cerradas o problemáticas para después. Recuerda que puedes elegir a quien decirle y a quien no. Lo más importante de todo esto es que tú te estás aceptando como eres.

ATENCIÓN ADOLESCENTES: algunos padres pueden usar su poder para manipularte o dominarte. Si crees que decirlo te va a traer más problemas que no decirlo, espera un mejor momento. Que te quiten el carro, que pretendan encerrarte y que solo vayas al liceo o universidad es dañino y absurdo.

4. Piensa cuál es el modo de transmitir la información: algunas estrategias útiles son, por ejemplo, hacerlo en un lugar público; es una forma de evitar que te hagan un escándalo. Lo importante es que te sientas cómodo. Puede ser tan sencillo como decir “vamos a conversar, te quiero decir algo”. Concéntrate en transmitir el mensaje, más que en hacer una escena dramática. Mantén tu integridad, aún si la persona intenta hacerte sentir mal. Quizás un ejemplo extremo clarifique el punto:

– Mamá soy gay.

– (tono dramático) Jamás me hubiese imaginado “eso” de ti.

– No creo, sabes que nunca he tenido novia y que solo me llaman hombres a la casa.

– (largo silencio) y vienes a decirmelo en el peor momento.

– ¿Qué peor momento? Nunca hay un momento perfecto para decir esto.

– ¡Y me lo dices con ese odio en los ojos!

– Ningún odio en los ojos. Tengo que decirtelo claramente porque todo el mundo lo comenta y tú eres la única que no quiere verlo. Además, no tengo nada de qué avergonzarme. Quizás estás esperando que te lo diga llorando pero no, yo solo quiero decirlo y ya. No tengo nada de qué avergonzarme.

– (¡PLOP!)

Este ejemplo de la vida real me gusta porque invierte el guión tradicional, propio de una telenovela: mamá, tengo “algo terrible” que contarte. No Luis Enrique, no me digas que… Sí mamá (llanto descontrolado) yo… yo… ¡soy gay! (música teatral y pérdida inminente de la dignidad).

Recuerda, puedes decirdir que curso toma una conversación con tus actos y tus palabras.

5. Una vez dado el paso, recoge los aprendizajes. Puede ser que te de miedo decirlo, que luego sudes y sientas calor o puede que te sorprendas porque resultó más sencillo de lo que esperabas. En cualquier caso reevalua el episodio unos días después. Mira qué funcionó y qué podrías hacer mejor para la próxima persona en tu lista.

Para finalizar, ten presente que salir del closet es un proceso que se inicia cuando te lo dices a tí mismo. A partir de ahí, se lo irás diciendo al mundo de acuerdo a cómo sea necesario. Recuerda celebrar tus éxitos. Si te vas sintiendo más ligero y relajado tienes el indicador de que vas por buen camino.

¡Muchos éxitos!

Anuncios