bi

Hay grandes diferencias en los tipos de discriminación que se sufren dentro del grupo de las minorías sexuales. Quizás no convenga hablar de menos o mas sino, simplemente, de cualidades distintas en cuanto a lo que se vive y se padece por el hecho de no ser heterosexual. Las lesbianas, por ejemplo, tienen que gritar para ser notadas y, cuando por fin captan la atención de los demás (incluídos los gays) deben comenzar por responder una pregunta estructurada desde la adoración al falo, a saber, “¿pero qué hacen ustedes en la cama?”.

A lxs bisexuales les va peor. Ellxs deben justificarse ante todo el mundo. Ante lxs heterosexuales, por no ser así, y antes los gays y lesbianas por no ser como ellxs. En corto, deben explicar por qué “no se deciden” por un solo sexo.

La cosa no es tan fácil. Lxs bisexuales son la mejor muestra de que la sexualidad humana es compleja y que no se deja encasillar en categorías estáticas o claramente delimitadas. Un(a) bisexual es alguien que se siente “atraídx por ambos sexos”. Con esto se indica que disfrutan sexualmente tanto de hombres como de mujeres.

Pero no nos confundamos. Que disfruten de ambos no significa que lo hagan en la misma medida, ni que sientan que un hombre y una mujer son equivalentes. Así como todo el mundo puede reconocer que no tiene el mismo tipo de relación amistosa con todos sus amigos, lxs bisexuales están dotados de la capacidad de percibir las distintas energías que aparecen según el sexo de la pareja. Un hombre bisexual, por ejemplo, puede ser el caballero que la dama necesita y a la vez, puede ser el compañero viril que el hombre anhela, por nombrar dos de tantas posibilidades. (Esto no significa que sea versatil, pues las conductas sexuales son independientes de la orientación sexual.)

Creo que la principal dificultad asociada con la bisexualidad radica en este hecho. Como a los demás no les cabe en la cabeza que se pueda disfrutar de ambos sexos, creen que los bisexuales no son honestos o que, por lo menos, están muy confundidos. Por esta razón, la salida del closet puede ser más complicada para ellxs. A propósito, de nada ayudan las personas que dicen “yo no creo en la bisexualidad”. La bisexualidad no es un acto de fe, es un hecho; que algunos homosexuales pasen por una fase de bisexualidad transitoria no significa que todo el mundo tenga que ir para algún extremo del continuo de la sexualidad. La cosa es más grave cuando son lxs profesionales de la salud mental los que suscriben este tipo de comentarios. Con ellos solo demuestran lo faltos de actualización que están en temas referidos a la sexualidad.

Para salir del closet de la bisexualidad, en principio, valen todas las recomendaciones del post anterior. Yo agregaría, además, las siguientes notas específicas:

1. Reconoce en qué medida te gusta cada sexo antes de comunicárselo a los demás. Ya sabes que te acusarán de deshonestx o confundidx, así que debes estar muy clarx. Una manera sencilla es responder a las siguientes preguntas y ponerlas en perspectiva: ¿en una escala de 1 a 10 qué tanto te gusta un hombre? y ¿en una escala de 1 a 10 qué tanto te gusta una mujer? Con esto podrás empezar a verbalizar para ti mismo lo que cada sexo representa en tu vida.

2. Busca mucha información para responder las preguntas que te harán. Si a los gays y las lesbianas les hacen preguntas a tí, como bisexual, te harán más. Casi todas estarán centradas en la idea de por qué no te defines. En algún punto sentirás que te piden que seas hetero u homo, pero no “ambos”. Ahora entiendes por qué la discriminación es distinta y procede de ambos lados; te perciben como un(a) traidor(a) en dos mundos. Necesitas apoyo para defender y honrar la diferencia que te caracteriza.

3. Ten presente que los compromisos son diferentes de la atracción sexual. He visto que algunxs bisexuales usan la flexibilidad que tienen como excusa para “montar cachos”. Que te gusten los hombres no significa que tengas que acostarte con ellos cuando estás en una relación monogámica con una mujer (o viceversa). Como cualquier humano, tú también puedes establecer compromisos. Si estás claro en esto será más fácil conversar con tus parejas, pues uno de los grandes temores que podrían tener es “bueno, pero si yo no le puedo dar lo que encuentra en el otro sexo, en algún punto me va a dejar o engañar”. Eso, al final, es cosa tuya y sería bueno que lo tuvieses claro para llevarlo a la mesa cuando establezcas una pareja. La vida está llena de elecciones y algunas renuncias. Si tienes esto claro, podrás desarrollar una vida de pareja si eso es lo que deseas.

4. Mejor temprano que tarde. Siguiendo con lo de la vida en pareja y el matrimonio, es mejor que negocies todo lo relativo a tu bisexualidad antes de establecer compromisos. De lo contrario, tu esposx o tu pareja podría reclamarte que nunca pensó en unirse con un(a) bisexual.

5. Crea comunidad. Tú mas que nadie necesita apoyo; al final la cultura gay te parecerá eso, “muy gay”, y la comunidad hetero muy restrictiva y limitada. Tu verdad es que hay algo que compartes de cada lado, pero algo que no. Así que no te queda otra, debes poner tu grano de arena para cambiar la situación. Si la sociedad tiene una imagen distorsionada de tu grupo, en parte, es porque son los más enclosetadxs. Obviamente, hay una razón para ello, pero eso no te libra de las consecuencias del encierro. Vincúlate con las ONGs y participa activamente por tu espacio. Verás que esto te ayuda a consolidar tu identidad sexual.

Quizás, en algunos puntos, tu vida sea más compleja. Por otro lado, también sabes que tienes lo mejor de dos mundos, aprovécha esta circunstancia y se feliz.

¡Muchos exitos!

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