San Foucault, patrono de los raros, antimartir

San Foucault: Patrono de lxs rarxs. Antimártir

A los miembros del Opus Dei, con cariño

EL PROBLEMA

Cada vez que un heterosexual dice respeten ustedes también y elabora un poco más la frase, termino confirmando que su queja es muy simple; les molesta nuestra presencia. Quisieran devolvernos al closet del oprobio, al menos, y borrarnos de su mente y su vida, de ser esto posible.

A estas alturas la respuesta puede ser muy sencilla: los que piensan de este modo tienen problemas. Cuando un heterosexual se siente “herido en su sensibilidad” ténganlo por seguro, padece de homofobia. Lo mas grave es que esa homofobia está coronada por una completa ausencia de conciencia al respecto; no, pero si yo los respeto, yo no soy homofóbicx, (pero que no se me acerquen, que no tengan derecho a las uniones civiles, que no sean amigos de mis hijxs, que hagan sus “cochinadas” sin que nadie se entere…). Respeto, sí, claro.

EL TRANSFONDO

La homofobia es un concepto complejo. En una de sus dimensiones supone el odio al diferente, sea este gay, lesbianx, bi o transexual. Pero eso es solo la capa exterior. Si un heterosexual odia tanto es porque en el fondo tiene miedo a esa diferencia; no sabe qué hacer, le incomoda, le estorba y/o le angustia la incertidumbre que nosotros le generamos. Creo que el colectivo LGBTI, especialmente en Latinoamérica, debe tener presente este hecho; que todos estamos en un proceso de duelo; nuestra salida del closet es la salida del closet de un continente entero lo cual, por cierto, ocurre con muchos años de desfase con respecto a otras latitudes.

Así pues, debemos ser pacientes con los altibajos que, en su dimensión emocional van del shock a la aceptación, pasando por la negación (ellos no existen), la negociación (les permitimos ser pero no estar en sociedad; O.K. no mas redadas policiales pero olvídense de las uniones civiles), la rabia (debemos matarlos a todxs) y, por supuesto, la depresión (está bien, se perdió esa cosecha). Todos, en mayor o menor medida y en tiempos muy distintos, transitamos esta montaña rusa.

LAS ACCIONES

Con base en lo anterior, podemos hacer frente a los temores de cada quien:

  1. El de Benedicto y sus seguidores: lo sentimos mucho, hay muchas maneras de entender las “sagradas escrituras”; la de ustedes no es la única, ni siquiera es la mejor. Por cierto, ¿en qué se parece alguien del Opus Dei a un carismatico, por ejemplo? Sus teologías difieren bastante, pese a pertenecer a la misma religión.
  2. El de los padres, madres y representantes: no, eso no se pega. Simplemente ocurre. Sus hijos estan “a salvo”; si no son heterosexuales es porque así es la vida, compleja y diversa.
  3. El de los machitos: tranquilo pana, no creas que todos los hombres me excitan. Si eres mi tipo hasta podría bucearte pero yo se respetar. ¿Y tú? Además, ¿de dónde tanta inseguridad? Es curioso que delante de un gay te comportes como caperucita frente al lobo.
  4. El de las mamis: las lesbianas también sabemos diferenciar entre amistad y otros tipos de relaciones
    o ¿te quieres acostar con todos los hombres que conoces?
  5. A la sociedad en general: no sean exagerados, es mas probable que Chávez acabe con la sociedad y la familia; no nosotros. ¿Por qué?
  • Porque provenimos de familias como todo el mundo
  • Porque somos una proporción pequeña de la sociedad
  • Porque muchos de nosotros también constituimos familias (Sí, hay muchos modelos de familias, ¿o acaso todos lxs venezolanxs conocen a su papá?).
  • Además, la experiencia muestra que se puede convivir en una sociedad plural y multicultural; de hecho, son los modelos de sociedad más exitosos. Sí, a los humanos -no me cansaré de decirlo-, nos caracteriza la pluralidad y la diversidad. Que lxs Venezolanxs sean cerrados solo es muestra de lo emproblemados que estamos.

En fin, para mantener los logros y seguir avanzando, entonces, caben las siguientes recomendaciones:

  1. Mantener la presencia y la desmitificación del colectivo LGBTI: no permitas que te encasillen en el estereotipo. Atrévete a decir, como yo, que no eres el perverso sexual que ellos tienen en la cabeza; ten presente que ellos sí tienen muchas fantasías perversas respecto a nosotros. Restriégales en la cara -no cabe otra palabra, pues parece que les cuesta verlo- todas tus virtudes e, incluso, los defectos que no tienen nada que ver con la sexualidad.
  2. Promover los encuentros cercanos (de cualquier tipo): no hay nada mas poderoso que dejarlxs boquiabiertos cuando conocen que somos como cualquier otra persona (¿qué les pasa a estos homofóbicos? ¡Parecen creer que vinimos de otro planeta o que somos de otra especie!). Las investigaciones psicológicas muestran que el mejor modo de acabar con los estereotipos, el estigma y la discriminación es conociendo a un gay (o lesbiana, bi o trans) de carne y hueso.
  3. Establecer alianzas y presionar para generar un marco legal: hecho el trabajo anterior, hay que apelar a la empatía y a la solidaridad de otros actores sociales. Al final de lo que se trata es de una sociedad mas justa, así que valen las alianzas con los otros grupos discriminados (mujeres, negros, indigenas, entre otros). Verás que la homofobia corre pareja con la defensa del status quo y la justificación de muchas otras inequidades. Los homofóbicos, ellos sí son dañinos para la sociedad.

En resumen, lo que nos queda, si queremos sobrevivir y, mas aún, vivir dignamente es:

  • Promover el trabajo personal de desintoxicación de la homofobia, tanto como
  • Promover el desarrollo comunitario del grupo LGBTI.

¿Si no ahora cuándo? ¿Si no nosotros, quién?

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