sacrificio

Chamán Urbano. Sacrificio (2009). Collage Digital.

El arte es una forma de conocimiento. Más que representar la realidad, la describe de maneras que estimulan los sentidos y las emociones. ¿Hacia dónde? Hacia cualquier lado. David Lynch en su película “Lost Highway” nos presenta una historia bizarra y “sin sentido”; al final no hemos entendido nada, pero la producción nos deja con una sensación de haber estado en una pesadilla. Lo logró; nos movió. Hizo una película que es una pieza artística.

El arte no tiene por qué ser bello y la noción de “lo verdadero” no alcanza para dar cuenta de lo que resulta de este proceso; Verdad, Bondad y Belleza, mitos que hoy podemos tratar con bastante cinismo. En cualquier caso, como todas las grandes palabras, una definición de ‘arte’ es objeto de varias disciplinas. Lo que sea el arte es, en sí mismo, una interrogante que cada artista resuelve a su manera.

De este modo, el arte es un campo heterogéneo en cuanto a vías expresivas (pintura, escultura, música…), tanto como estilos (barroco, clásico, abstracto…). Entre las formas más novedosas del arte contemporáneo se encuentra el arte guerrillero (“guerrilla art”). Hasta donde se, hay unos cuantos libros sobre esto, pero no estudios que lo conceptualicen.

Yo diría que el arte guerrillero se fundamenta en la transgresión. Primero que todo, situa el arte en contextos no tradicionales (por ejemplo, la calle en vez del museo). Más aún, desafía la noción de lo artístico para convertirse en una exploración de los límites, siendo entonces la versión más reciente de la vanguardia. El arte guerrillero se vale del arte callejero (“street art”) y lo redimensiona. Mosaicos, plantillas (“stencil art”), graffitis, calcomanías (“sticker art”), postales, afiches, esculturas de desecho, performances, vandalismo, entre muchas otras categorías complejas y superpuestas son el arsenal de los guerrilleros del arte. Expresión en la cuerda floja entre legalidad y aceptación social.

¿Y para qué? El arte como reflexión es un proceso análogo al pensamiento. Mientras algunos deducen consecuencias lógicas –piensan (con el lado izquierdo del cerebro)- otros imaginan, hacen analogías, metamorfosean –crean (con el lado derecho del cerebro).

El arte  guerrillero, como todo arte, tiene varias funciones:

  1. La catarsis: es una vía para canalizar emociones.
  2. La crítica: su resultado es un texto (de cualquier tipo) que nos permite ver la realidad de maneras novedosas.
  3. La “dignificación” de la existencia: es un estilo con el que hacemos más llevadera nuestras circunstancias; añade emoción y belleza (aunque a algunos no les guste. Como bien dice el refrán, entre gustos y colores…).

Sentadas estas bases, todo aquel que quiera desarrollarse como guerrillero desde el arte tendrá que desarrollar modo peculiar de sabotear y sacudir el status quo. Ir más allá del arte callejero, para dotarlo de un sentido crítico. Montarse en una patineta mental, mirar alrededor y tratar de cambiar lo que se ve. Sí, el skateboarding, está muy emparentado con el arte callejero y, en general, con el guerrillero.

Por otra parte, cuando las estrategias de este arte se ponen del lado del sistema para vender un producto, estamos en presencia del mercadeo guerrillero (“guerrilla marketing”). Agarra un artista guerrillero, quítale el sentido crítico, añádele las ganas de manipular a la gente y tendrás un “creativo guerrillero”. Lo reconocerás porque se vende al mejor postor y, mientras lo hace, más fuerte se vuelve su ego.

Coge dato del arte guerrillero

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