Para Annie Tupano de Medina, creadora del grupo

TODOS EN CONTRA DE LA LEY PARA LA EQUIDAD Y LA IGUALDAD DE GENERO

Existe un grupo llamado Zapatos Nuevos, una agrupación cristiana que propone que el poder de Dios transforma a los homosexuales en heterosexuales. Su rango de acción, de acuerdo a lo que reza en su página web es la República Bolivariana de Venezuela y el Reino Español. Lo cierto es que, al menos en Venezuela, su alcance se limita al interior del país y, hasta donde tengo entendido, alrededor de Barquisimeto, específicamente.

Para entender lo que hace este grupo utilizare una metáfora, la de los zapatos de la flor de loto.

LA OPRESIÓN A TRAVÉS DEL CALZADO

De acuerdo a los expertos en folklore chino, en los años de la Dinastía Tang (937-976) se originó la práctica de vendar los pies de las mujeres para impedir su crecimiento natural. Bajo la idea de un supuesto tamaño correcto para tener unos pies considerados bellos, los chinos inventaron los “lotos dorados de 3 pulgadas”, es decir piecitos de menos de 7.6 centímetros. (Agarra una regla y hazte una idea de cuánto es eso.)

Originalmente, este estilo se destinaba a las mujeres de las clases aristocráticas, pero como todo lo que representa estatus, terminó difundiéndose al resto de las clases sociales.

zapatos flor de loto

Zapatos del Loto Dorado. Una belleza, en apariencia.

Lo cierto es que vendar los pies altera artificialmente el curso natural que, de otro modo, éstos seguirían. La sofisticación de esta práctica esconde una terrible verdad:

pies del loto dorado

La terrible verdad dentro de la apariencia: pies deformes, dolores terribles e incapacidad para caminar.

Mas allá de lo estético, la práctica del Loto Dorado es una forma de incapacitar a las mujeres, de controlarlas y mantenerlas bajo el dominio de los hombres, quienes, de un modo muy literal, las llevaban de un lado a otro, como si de estatuas o muñecas se tratara.

Debo confesar, entonces, que el nombre de Zapatos Nuevos me parece muy apropiado para este grupo. Como los chinos de antaño, esta gente nos ofrece un calzado que no es mas que una tortura, una mutilación de lo que, simplemente, somos.

Claro que puedes ir por tu par de zapatos nuevos, apretados y, definitivamente, fuera de tu estilo. Eso sí, estás advertido:  no te van a cambiar;  solo te harán muy infeliz.

 

Contada esta historia, solo me resta mostrar nuestro orgullo.

Desde el Centro Comercial San Ignacio,

Pasando por Caricuao,

Hasta la capital del Reino de España, Madrid,

Todos cantamos al unisono:

ZAPATOS NUEVOS ME MOLESTAN

ZAPATOS NUEVOS NO QUIERO TENER

PORQUE BAILANDO CON ELLOS ME VOY A CAER…

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