A Blanca, compañera de viajes en ese crucero por el Inframundo.

EL PLENTISMÓGRAFO PENIL

En su intento por encontrar medidas “objetivas” de la sexualidad, los especialistas empezaron a usar un aparato llamado plentismógrafo penil. Es una adaptación de aquel usado para medir la expansión de la caja torácica. La idea básica es que la excitación sexual se traduce en la erección del pene.

plentismografo penil

Plentismógrafo penil. Una banda elástica mide los cambios en el grosor del tronco del pene.

De los estudios de laboratorio, y gracias al espíritu persecutorio de quienes sufren de homofobia, este dispositivo saltó al ámbito de las terapias de conversión. Se puede adivinar que el procedimiento consiste en exhibir fotografías o videos de hombres y mujeres desnudos mientras se tiene la banda ajustada al miembro viril. Si el hombre reacciona a los de su mismo sexo sería homosexual, si es a las mujeres hetero y, si responde a ambos, tendría acceso a ambos mundos, sería bisexual.

Suena perfecto, pero el aparato es controversial y, a la larga, bastante inútil. Por un lado, los hombres sabemos que nuestra segunda cabeza a veces piensa por sí sola, es decir, podría responder independientemente de nuestra excitación. (Yo en lo particular noto como mi pene “despierta” cuando tengo mucho sueño, por ejemplo, en reuniones terriblemente aburridas.) Además, la sexualidad es bastante compleja, de manera que a veces estamos excitados y, por razones sociales, el mejor amigo de nuestra mano sabe mantener el secreto (que lo digan los gays en las duchas  compartidas de gimnasios, campamentos y cuarteles). Finalmente, adivinen qué; si tenemos los ojos vendados, nuestro pene responde independientemente del sexo de quien nos toque. Hasta al mas macho se le para si no sabe que quien lo acaricia es otro hombre.

Es triste que este aparato aun se use, así, al estilo de La Naranja Mecánica.

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Escena clásica en La Naranja Mecánica (1971), película de Stanley Kubrick

Se pone al muchacho frente a una pantalla (casi siempre son adolescentes los que sufren de estos abusos), y cuando se excita ante las imágenes de hombres, zas, le sale descarga eléctrica aplicada en el brazo.

Conductismo Operante guiado por la homofobia. El resultado, un gay con daños emocionales severos. No, no se logra cambiar la orientación sexual.

EL “DETECTOR DE FRUTAS” (THE FRUIT MACHINE)

En la década de los cincuenta, cuando Canadá aun no era el modelo de derechos humanos  y se encontraba en medio de la paranoia de la postguerra, la armada de este país usaba un aparato similar al detector de mentiras para identificar homosexuales entre los civiles que prestaban sus servicios a esta institución.

Fruit Machine. Pretende detectar la dilatacion de la pupila. Este es el modelo que se encuentra en el Museo de la Guerra, en Ottawa, Canada.

Electro-Psicómetro (alias la "Fruit Machine"). Pretende detectar la dilatación de la pupila. Este es el modelo que se encuentra en el Museo de la Guerra, en Ottawa, Canadá.

La lógica es la misma que subyace al plentismógrafo; la excitación sexual se traduce en reacciones fisiológicas, en este caso, la dilatación de la pupila. En el caso de este procedimiento la imprecisión es aun peor, pues los cambios en la pupila tienen menos de 1 milimetro de variación y este aparato, la verdad sea dicha, era bastante malo haciendo lo que, se supone, tenía que hacer.

Muchas carreras fueron arruinadas sin fundamento alguno. El Electro-Psicómetro dejó de usarse a principio de la década de los sesenta.

NOTA CURIOSA

Semana del Orgullo Gay en Toronto, Junio de 2009. Mientras en Estados Unidos se sigue la política de “no lo digas, no preguntes” y mientras en Venezuela muchos militares tienen sexo con hombres dentro y fuera de las barracas, a escondidas por supuesto, la armada canadiense recluta su recurso humano en el centro del barrio gay, en el marco de la celebración del Orgullo. Esta es la demostración mas clara de que un país puede enmendar sus errores del pasado y de que es posible tener una sociedad diversa, plural y dentro de los límites de la convivencia. Por supuesto, una vez adentro hay tolerancia cero a la discriminación.

caarmy2009

1.- Stand de reclutamiento de la Armada Canadiense durante la semana del Orgullo Gay, Toronto, Junio 2009. 2.- Un oficial de la marina posa con un asistente (¿se le habrá dilatado la pupila o engrosado el pene?).

Y así, mientras en esta verdadera utopía por accidente se sigue avanzando en la inclusividad, muchos venezolanos se retuercen ante la sola idea de añadir dos líneas en un proyecto de ley que garantice los derechos civiles de las minorías sexuales. En esas cabezas pequeñas, de mentes estrechas, retorcidas y conservadoras, respetar a los raros supone la desintegración de la sociedad. ¡Pobre Venezuela, la pobre!

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