humanos

No hay que ir muy lejos para encontrar la evidencia en contra de la antropología cristiana defendida por la CEV

Hay muchas interesantes acerca de las cuales quiero escribir, pero antes debo terminar mi tarea. Acá van los comentarios a los otros 4 puntos del comunicado de la CEV. Con esto completo mi respuesta a cada idea expresada allí.

4. Es interesante que la iglesia católica venezolana apele al derecho a la vida. Obviamente, su intención es ir en contra de la inclusión del derecho al aborto. Por eso deben hacer mención a este derecho. Dos ideas vienen a mi mente al respecto. La primera, que está bien que los católicos expresen sus ideas. Sin embargo, y volvemos con una noción importantísima, el catolicismo no es la única (y puede que ni siquiera la mejor) de las religiones. Más aún, a estas alturas del partido, muy pocas personas estructuran su vida en función de la noción de pecado. Así que, bueno, independientemente de mis ideas respecto al aborto, cuando de leyes se trata, hay que pensar en el colectivo, y no en la necesidad de obligar a vivir a los demás de acuerdo a parámetros limitados que unos pocos sostienen. Las discusiones en bioética problematizan un supuesto inicio de la vida (cosa resuelta si uno se rige por los dogmas cristianos). Además, si de vida se trata, hay que velar también por la vida de las mujeres embarazadas. En fin, el tema da para largo y yo, en lo particular, no se lo dejaría al simplismo los autores de este comunicado. Imaginemos por un momento que los testigos de Jehová propongan que se prohiban las transfusiones de sangre porque va en contra de su religión. ¿Por qué ellos no y los católicos sí?

La segunda idea es que, si del derecho fundamental a la vida se trata, ¿por qué oponerse a la equidad de derechos para todos, independientemente de su orientación o identidad sexual? Son muchxs los que ven amenazada su existencia cuando, por ejemplo, la pareja del mismo sexo muere y la familia del occiso cae como bandada de buitres sobre el patrimonio común, no solo por el beneficio del hurto, sino para “aleccionar” a la pareja que sobrevive. En casos como estos queda ejemplificado el concepto del filósofo Sartre, el infierno son los otros.

6. Acá, y usando mis credenciales como si de un pavo real se tratara, solo puedo decir, con mucho pesar: los autores de este comunicado son unos ignorantes en materia de historia y antropología. EL MATRIMONIO NO ES UNA INSTITUCION NATURAL. No hay manera de fundamentar esa idea. Es el resultado de contingencias históricas y culturales y, si nos parece natural, es por los procesos de ahistorización (Pueden leer un libro muy bueno de Bourdieu, solo el prólogo por si acaso. Se llama La dominación masculina, de Editorial Anagrama) y, por supuesto, la miopía intelectual. Si a la naturaleza lo dejáramos, todos tendríamos muchas parejas sexuales. Es dificil imaginar algo así como “el gen de la familia”.

7. El que escupe para arriba le cae en la cara, reza el refrán popular. ¿Estos autodenominados pastores estarán al tanto de que buena parte de las familias venezolanas NO están constituidas por la imagen presentada en este artículo? Familias de mamá, papá, varoncito, hembrita (y perro) son clásicas de las series norteamericanas de la década de los cincuenta, no de Venezuela. Ciertamente la familia es un pilar de la sociedad, simplemente, porque es una estructura que media entre el individuo y el Estado (estructuralmente da lo mismo una comuna, una pareja del mismo sexo, una madre soltera, una abuela y 3 tixs o solo-papi-y-mami).

La CEV debería estar al tanto del daño que causa el vender esa imagen de familia como si de una norma se tratara. Me pregunto cuántas personas se sienten mal por pensar que no tienen una familia (al no encajar con esta imagen tan estrecha). De nuevo, falta de información y muchos, muchos prejuicios. La investigación psicológica muestra que lxs niñxs criados por familias del mismo sexo son tanto o mas sanos que los criados en otros tipos de familias (¡sí, hay muchas configuraciones!). El mayor problema de estxs niñxs: la homofobia de las familias “decentes”.

8. Escribir estas líneas en contra de la CEV es, para mí, una labor invaluable en la lucha por la dignidad de la persona humana y por el respeto de los derechos fundamentales de TODOS los venezolanos. Creo que debemos tener una actitud vigilante,  de estudio y discusión, de las pretensiones de unos pocos en erigirse como jueces de la vida de los demás.

A todos los sacerdotes y políticos: FUERA DE MI CAMA Y FUERA DE MI VIDA.

A los políticos en especial: su labor es apoyar el logro de derechos fundamentales PARA TODOS, no decirnos cómo debemos vivir.

¡EQUIDAD E IGUALDAD DE GÉNERO E IDENTIDAD SEXUAL YA!

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