Al post anterior de esta serie le faltaban la relación del machismo con la prevención del VIH y las otras infecciones de transmisión sexual.

Un macho esconde sus inseguridades con el uso de la fuerza bruta. El resultado es que, entonces, se comporta como un Juan Sin Miedo que cree que eso de la infección del VIH no le toca. “¿Por qué a mí si no soy marico? Además, soy yo el que me los cojo“. Macho Man no sabe que en los tejidos y secreciones del ano se concentra el VIH y que puede pasar por los tejidos del prepucio, por ejemplo. Es decir, que los activos también están en riesgo de infectarse si optan por el sexo sin protección.

De todos modos, ya sabemos que no es fácil ponerse un condón. De manera que si queremos que los machos se protejan, tenemos que ver el cuadro más general. Así, si el problema de esta manera limitada de la masculinidad es la rígidez, lo que se deduce es que la vía directa para que los hombres usen los preservativos es que se flexibilice la definición de lo que es ser hombre.

¿Cómo se traduce esto en prevención?

  • Un hombre flexible tendrá menos deseos de conquistar otros hombres.
  • Un hombre flexible, si le gustan otros hombres, será capaz de asumirlo, al menos para sí, y tomará mejores decisiones para protegerse (forrará su espada cada vez que la desenvaine, por ejemplo).
  • Un hombre flexible estará mas tranquilo consigo mismo.
  • Y aún en el caso de infectarse con el VIH (porque la vida es la vida y los accidentes también ocurren) buscará el apoyo requerido. (Un macho vernáculo prefiere morirse de SIDA a que lo etiqueten como marico porque vive con el VIH).

Ahora bien, los roles sociales son complementarios, así que, además, tenemos una vía indirecta muy importante si de verdad queremos erradicar el machismo. Por cada macho existe una doncella y, si miramos bien, veremos que muchas mujeres son cómplices en la proliferación de machos. Ellas son las primeras intolerantes cuando un hombre se sale del rol en el que se supone debe mantenerse (“no se propasó cuando salimos, seguro es marico”, le dice una amiga a otra en el gimnasio).

Poco sacamos pensando en hacer intervenciones en el grupo de los hombres si las mujeres no quieres asumir su poderío. Cualquiera que haya estudiado la cultura venezolana podrá notar que detrás de la victimización de las mujeres, se encuentra un estilo pasivo-agresivo en su comportamiento, es decir, una manera encubierta en la que ellas controlan mediante el autosufrimiento. Por esto, cada vez que una señora en el metro dice “se acabaron los hombres” porque no les dan el puesto, yo inmediatamente pienso “esta bien damisela, te cedo el asiento, pero luego no te quejes cuando luego te desvaloricen”.

La mejor prevención en este sentido: ¡LIBERACIÓN FEMENINA!

¿Cómo se traduce esto en prevención?

  • Una mujer liberada es capaz de asumir la responsabilidad de su propia salud. Si se infecta (porque la vida es la vida y los accidentes también ocurren) será más dificil que diga “es que yo le entregué todo y mira como me pagó el desgraciado ese”.
  • Una mujer liberada desarrolla las destrezas para negociar el uso del condón.
  • Una mujer liberada sufre menos y se siente mejor consigo misma.

Así que lo mejor es combinar ambas vías y empezar por transformarnos a nosotros mismos:

gender

Curarse de un trastorno llamado machismo pasa por subvertir las definiciones del género

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