hermandad

¡Por fin llego a la última estación de esta serie! Es tan obvia que por eso me tardé tanto en escribirla.

3. LA RESPUESTA FISIOLÓGICA:

EL SEXO ENTRE HOMBRES ES PLACENTERO

Que la mujer sea el complemento del hombre para la procreación o que cada órgano funcione por una supuesta ley de “estructura-función”, son intelectualizaciones de algunos seres humanos para dar cuenta de algunas -y obviamente no todas– las cosas que se observan en esta tierra olvidada por Dios.

De hecho, la ley de estructura-función repite, sospechosamente, la complementaridad de los sexos; un órgano considerado “macho” sólo para otro considerado “hembra”. ¡Tan sabia la biología, enseñándonos monogamia!

Por esto, dejémonos de elucubraciones y vayamos a lo básico, que somos un cuerpo; más sencillo aún, somos, en principio, un organismo. Desde esta dimensión, funcionamos de acuerdo a la ley del hedonismo, es decir, buscamos el placer y evitamos el dolor. Obviamente, somos más que un organismo; existe toda una dimensión simbólica que transmuta a la fisiología, de manera que, por su significado, lo placentero y lo doloroso terminan siendo nociones que cada quien entiende de distinta manera.

Pero no nos compliquemos todavía y vayamos a algunas generalidades del placer en los humanos:

  1. El contacto físico es placentero: ya he comentado que, con los ojos vendados, podemos excitarnos aunque nos toque alguien que, regularmente, no nos gustaría como pareja sexual. No se trata de atracción, se trata del placer elemental de las caricias y el contacto con otra piel. Si nuestro desarrollo no ha sido demasiado traumático, aceptaremos muchos tipos de contacto, sin importar el sexo de quien lo provea.
  2. Para los hombres, el sexo anal termina siendo placentero: por un lado, la presión que siente el activo sobre su pene es distinta a la del sexo vaginal (además de todas las connotaciones que, más allá de lo fisiológico, suman un placer que deriva de lo simbólico). Por otro lado, para el que ocupa el rol receptivo, no solo se encuentra la dimensión simbólica (que puede o no producir placer) sino la propia fisiología del ano: ubicada en la parte posterior del pubis se encuentra la próstata la cual, al ser estimulada produce sensaciones placenteras. Estas sensaciones pueden fomentarse desde afuera, presionando el perineo o, desde adentro, presionando directamente la próstata (con el dedo, un juguete sexual u otro pene). Para aquellxs curiosxs en profundizar en la parte práctica del sexo anal para hombres, les dejo este enlace. Tiene la ventaja de que es escrito desde una perspectiva absolutamente heterosexual, con lo cual se muestra que el sexo anal no es, estrictamente, un asunto gay (Atención: contenido explícito).

LOS HOMBRES NECESITAN DE LOS HOMBRES

Además de la dimensión fisiológica, la dimensión simbólica y, en particular, la historia de vida de cada quien, imprime el carácter que el sexo entre hombres tiene para cada uno los que lo practican. Sin embargo, hay que reconocer algo muy importante, el sexo entre hombres forma parte de algo más complejo: las relaciones entre hombres.

Nuestra sociedad, tal y como está constituida, limita y tergiversa las posibilidades de relación (no sexual) entre los hombres. Obviamente hay excepciones y espacios saludables para la camaradería y la hermandad mediante las cuales se construyen y se articulan las masculinidades. Sin embargo, las creencias extendidas gravitan alrededor de las siguientes ideas erradas y perjudiciales:

  • Los varones son por naturaleza solitarios.
  • Las relaciones entre varones deben darse mediante al competencia y la supremacía del más fuerte.

Como dato anecdótico, un amigo heterosexual me decía que ya no podía salir a tomarse un café con algún amigo sin que hubiese alguien que pensara que, por eso, era gay. Pareciera que estamos convencidos de que los hombres sólo quieren jugar beisbol (competencia) o quedarse en casa viendo deportes por televisión (aislamiento).

En la práctica clínica, estas concepciones limitantes y ridículas me han llevado a ver la desvastación del mundo interno de los varones en, al menos, dos casos:

  • Un adulto joven atrapado en la creencia de que los hombres no comparten sus emociones y, sobre todo, no lloran. Nunca supo qué hacer con su depresión cuando su prometida lo dejó para casarse con otro, pues nunca pudo hacer el duelo debido; sus amigos eran sólo para tomar cervezas y no para hablar de esas “mariconerías”.
  • Otro adolescente pudo avanzar en el duelo de haber perdido a su padre cuando comprendió que, a pesar de la falta que le hacía (y quizás precisamente por eso) necesitaba de alguna figura masculina que lo orientara a resolver algunas inquietudes.

IMPLICACIONES PARA LA PREVENCIÓN DEL VIH/SIDA

Creo que, a estas alturas, son dos las grandes lecciones que podemos tomar para la prevención de las infecciones de transmisión sexual:

  1. Debemos luchar enfáticamente por alterar y flexibilizar las definiciones del género. Hay que promover las múltiples opciones de los encuentros no sexuales entre hombres como una forma de disminuir los encuentros sexuales de riesgo.
  2. Debemos, a la vez, ser realistas. Desde que el mundo es mundo, y quizás hasta que deje de serlo, el sexo entre hombres formará parte de lo que acá ocurre. Resulta ingenuo (y mortal) pensar que desaparecerá o, peor aún, que no existe. Asumiendo lo que es, independientemente de lo que esperemos que sea, manejaremos mejor las consecuencias.

CONCLUSIÓN A ¿POR QUÉ LOS HOMBRES TIENEN SEXO ENTRE ELLOS?

Recogiendo lo dicho a lo largo de esta serie, podemos ver que el sexo entre hombres ocurre por diferentes razones y causas. Es un fenómeno complejo que se sostiene por una serie de factores que no pueden reducirse a una explicación única, menos a una ley universal que se aplique a todos por igual. Algunos tienen sexo con otros sin saber por qué, en una forma de “rebeldía inconsciente” ante las constricciones de la definición del género; otros, por el contrario, se acuestan con otros hombres para demostrar lo machos que son, mientras que un tercer grupo lo hace por el placer que siente en el encuentro; este placer, sin embargo, tampoco es único y puede incluir uno o más de muchos tipos (placer del contacto físico, de la compañía, de la aceptación, de la unión trascendente con un igual, entre tantos otros).

Definitivamente, es un tema de estudio que da para toda una vida, y yo, al menos, me siento muy satisfecho de haber puesto en blanco y negro el mapa que he venido generando desde que investigo en el área. Espero que sea útil para otros y, para ser honesto, quisiera que sirviese para algo más divertido: ¡para que nos riamos en la cara de quienes siguen insistiendo con el temita de la madre dominante y el padre ausente!

😛

Cierro diciendo que, con este post he llegado a tomar conciencia de algo: puedo dejar de ser tan radical si la gente empieza a decir cosas desde la sensatez.

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