A nuestra Tigresa: Grrr!

En Latinoamérica, las profesiones de la salud mental no son muy bien vistas. De hecho, la creencia general es que los “loquerxs” son sólo para lxs “locxs”. Esta idea, negativa y falsa, se debe, entre otras cosas, a:

  1. Falta de políticas públicas en torno a la Salud Mental
  2. Las dificultades que tienen los latinoamericanxs para acceder a la información y a la educación
  3. Y, por supuesto, las metidas de pata de lxs mismxs profesionales de la salud mental.

Este último factor ha sido muy bien ejemplificado por el Dr. Enrique Galli, psiquiatra peruano, quien ha usado a la profesión para hacerle daño a Judith Bustos, mejor conocida como la Tigresa del Oriente.

El asunto es que este señor, a quien obviamente no le gusta la diva del youtube, ha salido en cámara enlazando al vuelo unas cuantas palabras técnicas (“aumento de la libido”, “psicosis maniacodepresiva”) y algunas ideas bastante retorcidas (“todo cambio fundamental de la personalidad es una enfermedad”, “no es sano y no es normal que una persona cambie a los sesenta años”) para humillar y descalificar a una persona (“está suelta, está maniática”… “está desaforada; es un loquito”).

Yo, como psicólogo clínico, podría decir que el Dr. Galli tiene una personalidad psicopática. Claro, asumiendo que no sufre culpa por lo que ha dicho en cámara, y dado que ha usado su inteligencia social para hacer daño y robarse el show por unos minutos. Hasta podría predecir cosas (como lo ha hecho él a la hora de hablar de la Tigresa) diciendo, por ejemplo, que no hay tratamiento para los psicópatas y que siempre terminan en la cárcel.

Pero no, como profesional de la salud mental yo no puedo decir eso. No lo he entrevistado ni le he hecho una evaluación formal usando diversos métodos. Tampoco estoy en el contexto de establecer un diagnóstico para estructurar un plan de tratamiento. Claro que puedo tener mis opiniones, pero son sólo eso, opiniones y no diagnósticos profesionales. Además, los diagnósticos son para ayudar a las personas a sentirse mejor, no para etiquetarlas y castigarlas por no ser como nosotros queremos que sean.

El caso del Dr. Galli es reprobable y merece una sanción ética. Ha usado a la profesión psiquiátrica para hacer daño, no sólo a una persona, sino a todas las personas que están o que llegaremos a lo que se conoce como la “tercera edad”. Con sus comentarios, carentes de fundamento y completamente desatinados está, entre otras cosas:

  1. Violando el código de ética y deontología del Colegio Médico del Perú. (Especialmente los artículos referidos a los derechos del paciente).
  2. Promoviendo una visión estereotipada de la vejez.

Para no caer en su mismo error, quiero aprovechar la oportunidad para destacar que este post es para que reflexionemos sobre nuestra responsabilidad social como profesionales de la salud mental y los valores que subyacen a nuestros actos (un libro que recomiendo se llama El poder psiquiátrico, de Michel Foucault, del FCE). Entre un profesional reaccionario que hace daño y una mujer que ha encontrado el sentido de su vida haciendo felices a muchos, la decisión es clara, al menos para mí.

Cierro con esto:

  1. La historia de Shigeo Tokuda, quién se inicio como actor porno bien entrado en años (tiene 75 años) para ser un modelo para su generación.
  2. Las sabias palabras de la Tigresa de Oriente: mientras Dios te da vida y salud, aprovecha para ser feliz.

Ah, y por supuesto, ¡los enlaces donde podemos poner nuestras quejas y denuncias!

Formulario en línea del Colegio Médico del Perú

Las direcciones de correos y correos electrónicos para el Dr. Galli

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