sept24-09

 

Las últimas doce horas han sido particularmente extrañas. Creo que ha sido el exceso derivado de:

 

  1. El Miss Venezuela y confrontarme de nuevo con la obsesión del pueblo venezolano por esta “institución” de obscena banalidad y dudoso beneficio. “Permiso, perdón…”.
  2. La entrevista que Larry King le hiciera al máximo líder, comandante en jefe, estrella de festivales de cine y reina del arroz con pollo.
  3. La noticia que es el golpe de gracia de todo este circo: de acuerdo al canal del Estado, VTV, un segmento de la serie Padre de Familia (Family Guy) es la evidencia que demuestra que Estados Unidos promueve el consumo de marihuana.

 

Ganando en replicación viral, por supuesto, esta última “noticia” se extiende por Twitter y Facebook, ahora también en inglés (sigan este enlace). Aunque claro, la nota es acerca de la idiotez de quien pretende que eso sea cierto.

Yo me pregunto si es un ardid creado por la Intelligentsia mediática del régimen. Si este es el caso, ellos tienen una opinión bien pobre de los venezolanos (v.g. somos los idiotas que nos vamos a creer eso). Claro, también podría ser simple estupidez, de esa que abunda en los personeros del gobierno (que si nos espían por el receptor de DirecTV, que vamos ya por el nonagesimo octavo intento de magnicidio en lo que va de año, que si la CÍA financia a todos y cada uno de nosotros por estar en contra de Chávez…).

Creo que esto es más de lo que cualquiera puede soportar. ¡Claro que en Venezuela está pasando algo! ¡Claro que estamos tomando un papel protagónico en el mundo! Definitivamente no es el que Chávez quiere, ni el que a muchos de nosotros nos gustaría tener; Monos con hojillas o payasos con severas limitaciones cognitivas, esas serían las imágenes que para mí, son las que circulan como referencia a este “proceso revolucionario”. ¡Para un mundo ávido de entretenimiento, Venezuela y su presidente!

Mientras Chávez sigue alucinando que está cambiando el mundo (cuando ni siquiera ha sido capaz de resolver el eterno problema de los hospitales en Venezuela), el globo entero ríe (bueno, seamos honestos, una parte, la izquierda desesperada que ve en él una esperanza, no puede reir). También estamos nosotros, unos pocos venezolanos sintiendo pena ajena, y escribiendo para drenar la impotencia, la frustración y, por supuesto, para hacer el duelo por un país que nunca existió.

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