vandalismo versus arte

 

Uno de los riesgos de quien se inicia en el arte guerrillero, o la resistencia a través del arte, es quedarse en la superficie. ¿Qué significa esto?

1. Que llevamos a cabo la acción, por ejemplo, haciendo un graffiti, usando esténciles, pegando calcomanías, alterando anuncios publicitarios, entre otras muchas “técnicas”.

2. Que lo hacemos porque queremos expresar algo, estamos cargados de emoción y queremos canalizarla.

3. Fallamos en lo que define al arte guerrillero: el concepto que subyace a la obra.

En este último punto radica la gran diferencia entre el vandalismo y el arte guerrillero.

Para comprender una diferencia que es simbólica y que, por tanto, a veces no es captada por la mayoría, usare la fotografía de este post como ilustración (ver arriba):

  • El vandalismo es sólo destrucción mientras que el arte guerrillero propone, por encima de todo, una construcción: detrás de romper los vidrios y regar pintura en el carro de un particular no hay nada creativo. Sin embargo, nótese cómo Banksy, el prototipo de artista guerrillero, toma una cabina telefónica y la transforma; cada cambio tiene un sentido: la manipulación de la forma de la cabina mediante segueta y soldadura, la adición del pico y la manera particular en la que la pintura chorrea, simulando sangrado convierte un objeto cotidiano en una pieza de arte. En este sentido, uno de los empleados de BT, la telefónica a la que pertenece la cabina, dijo:

“Este es un comentario visual impresionante acerca de la transformación de BT que va de una empresa de telecomunicaciones tradicional hacia un moderno proveedor de servicios de comunicaciones”.

Por cierto, esta cabina fue retirada de la calle y ahora es exhibida por BT en una de sus sedes.

  • En el Vandalismo es imposible reconocer un tema o un autor; quien intervino ese carro no tiene ningún mérito; su acto anónimo es sólo una descarga particular que, de paso, hace daño a otros. Por el contrario, en el arte guerrillero, especialmente para dar el salto hacia el ámbito “profesional” debe existir un tema que se despliega de acuerdo al estilo que, en definitiva, es la marca de quien lo ejecuta. La manera en la que Bansky interviene la ciudad es reconocible y es lo que le ha dado notoriedad. Y, bueno, respecto al tema, que sus otras obras hablen por sí mismas:

style

Para decirlo en términos psicoanalíticos, el vandalismo es sólo pulsión de muerte, una descarga que se agota en sí misma, un estertor mudo del cuerpo, un paroxismo organísmico. El arte guerrillero, por el contrario, recoge este potencial destructivo y lo pone al servicio de la creación de nuevas realidades, siempre dentro de una propuesta estética, esto es, alguien crea algo que conmueve -genera emociones- y que lleva implícito un discurso.

En definitiva, el arte guerrillero es, por encima de todo, una sublimación, una manera de poner lo individual al servicio de lo social; un ajuste creativo; impotencia y frustración convertida en texto.

De nuevo, una imagen vale más que mil palabras:

bansky

¡Banksy, que grande eres!

(Para percibir por completo la crítica al afán conquistador de Estados Unidos y sus efectos en el resto del mundo: la niña del centro es sacada de una famosa foto procedente de la guerra de Vietnam, publicada en Times en Junio de 1972. Puedes ver una copia del original haciendo click aquí.)

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