(Pidiendo disculpas de antemano a lxs verdaderxs Doctorxs en Derecho,

al igual que a todxs aquellxs abogadxs que son, ante todo, personas).

QUE NO NOS ABRUMEN CON UN TÍTULO QUE NO POSEEN

El título de “Doctor” consiste en un rango académico que se otorga a todxs aquellxs que, culminado el pregrado, se embarcan en una larga travesía para desarrollar una disertación o tesis que aporta nuevos conocimientos teóricos a su disciplina. Obtener este título requiere, al menos en Venezuela, 2 años de estudios posteriores a una licenciatura, tanto como mantenerse activx como investigador -produciendo artículos especializados, entre otras exigencias. Por cosas de la historia de la universidad en Venezuela, los abogados y los médicos siguen llamándose doctores, cuando la realidad es que esa palabra no aparece en ninguna de sus credenciales oficiales. La mayoría de estos profesionales, de hecho, no son doctores.

La necesidad de ser llamado doctor es particularmente intensa para algunxs profesionales del derecho. Frente a esto, por cierto, yo tengo una regla personal: mientras mas insista el personaje en ser llamado de este modo, menos merece ese título que demanda para sí.

QUE TU PALABRA VAYA ADELANTE Y TU BOCA SEA LA MEDIDA

lombroso1Hablando de abogados, Yo siempre había escuchado que el conocimiento psicológico de algunos de ellos se limitaba a dar por sentado que los criminales nacen y que se pueden identificar mediante las técnicas obsoletas de Cesare Lombroso (1835-1909), un oscuro personaje que veía en los defectos físicos y las marcas (como los tatuajes) la evidencia de la “criminalidad”. Lombroso se imaginaba que a los delincuentes los delataba la siguiente tipología:

  • Mandíbulas grandes, proyectadas hacia adelante
  • Pómulos salientes
  • Mentón grande y prominente
  • Nariz aguileña, respingada o aplanada
  • Labios carnosos
  • Ojos “marcadamente huidizos”, barba escasa o calvicie
  • Insensibilidad al dolor, brazos largos

Siempre me había preguntado como era posible sostener teorías y planteamientos tan desfasados en la actualidad. Solo tengan presente el hecho de que Lombroso murió a principios del siglo XX, cuando la psicología científica apenas daba sus primeros pasos (Por cierto, a Lombroso no se le incluye en los manuales de Historia de la Psicología). Mas aún, sepan que Lombroso estaba convencido, por ejemplo, de que “los criminales llevan cierto tipo de tatuajes”, lo cual implica que privaría a muchos de su libertad, con la excusa de proteger a la sociedad de crímenes aun no realizados. El era algo así como el defensor del “Minority Report” del siglo XIX.

lombroso2

Entonces, ¿cómo se sostienen planteamientos caducos y desfasados en la actualidad, especialmente en la rama del derecho? Creo que el tal Pedro Alejandro Lava Socorro, supuesto profesor de derecho romano en la Universidad Santa María puede decirnos mucho al respecto. Solo hace falta ver el video que documenta su infame disertación sobre psicología de la homosexualidad y derecho de los homosexuales, el cual se reproduce viralmente en las redes sociales, creando lo que ya se vislumbra como un un nuevo anti-ídolo de la red.

Por ahora, debo confesar, no tengo estómago para verlo de nuevo. Independientemente del tema, la sola puesta en escena de su clase -los gritos, la actitud desafiante de “a ver quien se atreve a decirme lo contrario”-, son razón suficiente para tomarme un descanso, debido a la repulsión que me genera el modelo pedagógico que maneja este señor (¿habrá tomado algún componente docente? Porque vamos a estar claros, una cosa es ser abogado y otra muy distinta ser Profesor de Derecho).

En todo caso, voy a hacer de tripas corazón, pues en el video se evidencian temas críticos para la cultura venezolana. Estos, desde mi punto de vista, son:

  1. La calidad de algunos docentes universitarios y las fallas estructurales de las universidades en Venezuela. Específicamente,  ¿qué tipo de formación universitaria están recibiendo nuestros jóvenes?
  2. Los límites de la libertad de cátedra o “¿puedo decir estupideces y sin sentidos sólo porque soy profesor?”
  3. El ejercicio y el abuso del poder dentro del aula. En especial ¿bajo cuáles condiciones se está dando el proceso de aprendizaje? (Parece que seguimos siendo víctimas del modelo colonial, convirtiéndonos en victimarios de todo aquel que, por desgracia, termina en posición de subordinación frente a nosotros).
  4. La falta de recursos de los estudiantes para hacer frente a la opresión, la humillación y la inoculación de información tóxica, así como el surgimiento de estrategias de resistencia novedosas para hacer frente a estos abusos.
  5. La impunidad con la cual la homofobia circula en Venezuela.
  6. El poder de Internet para generar respuestas comunitarias y promover el cambio social.

Creo dejar en claro que no estamos hablando de un pelafustán homofóbico que carece de cualquier noción de vergüenza. Estamos hablando de una crisis grave, que se tiende desestimar con el argumento ramplón de que en Venezuela todo es culpa de Chávez y que nuestra crisis es meramente política.

Les dejo el video, botón que muestra nuestra gran crisis. Espero analizar su contenido en el proximo post.

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