lava

Las personas que quieran una transcripción del discurso homofóbico de aquel profesor de la USM, ahora famoso por el video que lo hizo infame públicamente, pueden encontrarlo acá.

Allí podrán constatar que:

1. El “Dr” Lava no posee la información básica respecto a la sexualidad humana. No sabe distinguir entre sexo, género, orientación e identidad sexual. Confunde todo esto y termina creyendo que la cosa se reduce a la dupla hombre/mujer que, según él, está dada por la naturaleza (¿divina?).

Entre las creencias falsas que maneja se encuentran:

  • el género se define por los genitales,
  • que la orientación sexual se define por las hormonas y
  • que las zonas erógenas del cuerpo se definen de antemano.

Todo esto, basado en simplificaciones burdas, es falso. Además, cómo se ve que el profesor no ha leído ningún texto sobre sexualidad, no tiene ni idea que la homosexualidad se dejó de considerar enfermedad mental en 1973, una decisión adoptada luego por la Organización Mundial de la Salud a principios de los ochenta. A estas alturas, la única pretensión de patologizar la homosexualidad viene de los extremistas de la Iglesia, pues no hay argumentos ni pruebas científicas para hacerlo. A los homofóbicos, el único argumento que les queda es el Dios vengativo del Antiguo Testamento.

En relación a lo anterior, lo que no sabe de sexualidad humana lo inventa. Cita cifras sobre hermafroditismo que sólo él conoce y que, de paso, no tienen nada que ver con la homosexualidad como realidad. Claro, como su punto es que el sexo una sóla cosa y, de paso, meramente biológica, cree hacer un punto al traer esa información. Sin siquiera darse cuenta, hace retórica en el peor sentido de la palabra; simple manipulación de los estudiantes.

2. El “Dr” Lava evidencia además que su idea de la historia se encuentra, a decir lo menos, bastante distorsionada. Se creyó el cuento de bachillerato de que a la cultura griega le siguió el Imperio Romano como dos categorías mutuamente excluyentes y opuestas. No tiene ni idea que los procesos sociales de disolución del mundo clásico, con la transición helenística y la institucionalización del Cristianismo, cuyo inicio simbólico es el s. V d.C., son complejos y hablan de la dinámica social de una zona muy extensa que va desde lo que hoy llamamos Mediterráneo hasta el Medio Oriente.

3. Sin meterme en lo que no conozco, que son las teorías del Derecho, sí puedo decir que el sentido ético de este profesor también es bastante particular. Resulta muy extraño que alguien que sabe que las leyes son hechas por humanos, y que por tanto se situan en tiempos y espacios precisos, pretenda que existe algo así como lo bueno absoluto y lo malo absoluto. Peor aún, que crea que la naturaleza se divide de ese modo. Critica a sus alumnos, pero nadie más desfasado que él quien, como los antiguos griegos, coloca verdad, bondad y belleza en el mismo sitio. Por supuesto, desde hace siglos que ya no creemos esto.

4. Finalmente, es mucho más fácil leer su clase transcrita que calársela en persona. Los gritos, la actitud desafiante, la verticalidad con la que maneja su clase (el “Dr” gusta de llamar a sus estudiantes mediante el título “bachiller”, por ejemplo) son los mejores indicadores de que no tiene ni idea de cómo se da una clase ni de cómo se maneja un grupo.

Basado en este análisis las recomendaciones son muy sencillas.

Estimado “Dr” Lava,

  1. Aprenda sobre sexualidad humana y psicología. No tiene que hacerse experto, sólo saber lo básico.
  2. Aprenda historia, pero al menos use un manual para universitarios. La historia es muy útil para contextualizar el conocimiento, para saber lo que se encuentra demodé, para saber de dónde venimos y, por supuesto, para no descubrir el agua tibia.
  3. Luego que haya adquirido la información básica sobre estos puntos, combínela con empatía, compasión y mucha, mucha experiencia cotidiana. Reflexione sobre todo esto y, quizás, descubrirá lo compleja que es la vida.
  4. Tome unas clases de pedagogía, dinámicas de grupo o, por lo menos, el componente docente de la universidad en la que quiera trabajar.
  5. Si no quiere hacer esto, está en su derecho, pero entonces olvídese de dar clases y de opinar acerca de lo que no sabe. Como ya debe haberlo notado, la puede pasar muy mal.

Esto sólo se refiere a su calidad como docente. Haría falta el análisis correspondiente a la posible incitación al odio. Ya sus colegas decidirán, o no, acerca de este punto, más grave por cierto.

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