Mi interés sobre esta relación es obvia. La palabra del máximo líder es ley en Venezuela y se extiende a los 5 poderes. Un ejemplo de este alcance se observa en la segunda modificación a la constitución. El “pueblo soberano” dijo no en un referendo y, entonces, Chávez pidió a la Asamblea que dijera sí. Eso es lo que yo llamo tener voluntad política para lograr un objetivo.

Así surge mi pregunta ¿Chávez tiene interés político para otras cosas distintas a su necesidad de atornillarse perpetuamente en el poder? Con el episodio del artículo 8 de la Ley de Equidad de Género llamó mucho la atención que el presidente, a quien no le tiembla la lengua para decir lo que le pasa por la cabeza, no se pronunciara al respecto. Fueron Romelia Matute, Marelis Pérez Marcano y Cilia Flores las únicas que dieron declaraciones públicas. ¡Ah! y la Conferencia Episcopal Venezolana, pero ellos no cuentan en este asunto.

Romelia Matute introdujo una propuesta a favor de la diversidad sexual, muy congruente si uno se autodefine como “de izquierda” y de verdad le preocupa la justicia social. Marelis Pérez Marcano salió rapidito a contestar que eso no se había discutido (y que no se iba a discutir). Luego Cilia Flores metió la cucharada, en un intento más por insultar al clero que por defender los derechos de los sexodiversos. Marelis Pérez Marcano aprovechó la oportunidad para sacar la pata del barro y reconoció que todos tienen derechos, pero igual no se aprobó la equidad para los miembros del colectivo LGBT.

¿Y Chávez? ¿Por qué Chávez nunda dijo nada? Durante el referendo aquel, Hugo coqueteaba con el voto rosa; se afirmaba que en el combo de nuevas modificaciones iba la garantía de derechos para los raros. Luego fue la Asamblea la que le hizo el favor de darle lo que quería y de los sexodiversos, si he dicho algo ni me acuerdo.

Claro, quizás yo no soy la persona más objetiva para apreciar al presidente (¿quién lo es en todo caso?), así que puse una encuesta en mi blog. Acá están los resultados. Votaron 71 personas y, por supuesto, es una aproximación que no representa sino a los lectores que entran al sitio.

Más de la mitad de quienes respondieron se ubican del lado del no (66%) y el resto se ubica del lado del sí (44%). Pueden ver los porcentajes de moderados y extremos en la gráfica.

Al final la encuesta se basa en opiniones. Pero al final, también, a Chávez se le chispoteó su grado de voluntad política con respecto a los derechos de los sexodiversos. Sus palabras textuales fueron:

E: ¿Y sobre el matrimonio gay?

HC: En Venezuela no se ve bien.

E: ¿Y tú que piensas?

HC: ¿Yo? Igual que los venezolanos, que la mayoría de los venezolanos, que no lo vemos bien.

E: ¿No?

HC: Pero es un estado de opinion. Lo cual no significa que estemos en contra, que yo esté en contra de lo que piensen ustedes.

(Los italianos. Hasta ellos están considerando el matrimonio gay).

Así las cosas, creo que he resuelto mi inquietud. Chávez dijo que no le parecía la discriminación, pero no piensa mover un dedo para erradicarla. Es como si alguien dijera “no estoy de acuerdo en que los golpeen” pero no hace nada para que otros dejen de golpear. Es un acto de agresión pasiva o, también, un acto por omisión.

Bien visto, resulta ridículo que a estas alturas la sociedad tenga el descaro de decir “merecen vivir” eso sí, sin ningún tipo de garantía. Esto, simplemente, da asco.

Les dejo el video para que vean al presi:

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