El ligue, chanceo, rebusque o, por su nombre en inglés, cruising, consiste en el acto de buscar parejas sexuales casuales y, por lo general, anónimas, mediante una caminata o un paseo en auto. Es una práctica típicamente gay en la que debemos tener presente:

1. Es el resultado de la opresión: si a los gays se les permitiera expresarse libremente no tendrían la necesidad de inventar una manera tan compleja de relacionarse.

2. Es una actividad insegura: en tanto implica la exposición en espacios sociales, quien la practica puede convertirse en blanco de la homofobia reinante (de parte de vigilantes, policías encubiertos o en uniforme y, por supuesto, por heterosexuales enfurecidos). En Venezuela, en particular, esto significa extorsión, chantaje, secuestro, robo, violación e incluso asesinato.

Con estas dos notas precedentes, e independientemente de cualquier apreciación moral del asunto, lo que puedo decir es que el chanceo está ahí y va a continuar mientras los gays no tengan cabida en el espacio social. De manera que, tomando un enfoque de reducción del daño, dejo acá unas cuantas recomendaciones para que sea lo más seguro posible.

Tips a la hora del chanceo o cruising

1. Dada la inseguridad, es recomendable:

  • mantenerse dentro de sitios semipúblicos, antes que en zonas remotas;
  • preferir un hotel o motel a la propia casa. 

Recuerda que a estas alturas es difícil saber quién va a atracarte; la “pinta” o apariencia no es un criterio de seguridad (los ladrones también son blancos y también usan ropa fina o “de marca”. De hecho hay algunos que saben que son atractivos y usan eso como gancho).

  • Observa si existe la posibilidad de que tenga un arma escondida entre la ropa.
  • No aceptes chicles, caramelos o similares de un desconocido como parte del chanceo.
  • Confía en tus instintos de auprotección: si sientes que algo está fuera de lugar, no cuadra o te da “mala espina” evita a la persona y la situación.
  • Si eres fanático de esta modalidad del sexo, considera seriamente aprender defensa personal.

2. Conoce tus límites de antemano: prepárate mentalmente, asume la responsabilidad de lo que estás haciendo y anticípate en la medida de lo posible a las circunstancias. Lleva contigo preservativos y lubricantes y toma descansos para chequear cómo te sientes, tanto cómo para evaluar lo que estás haciendo. Recuerda que puedes decir que no en cualquier momento; hazle caso a tu cuerpo.

3. Si lo tuyo son sitios públicos, como los baños:

  • Conoce tus derechos y las leyes respecto al sexo en público (en ciertos países hace una gran diferencia si estás en un urinario masturbándote o en un cubículo con la puerta cerrada; el primero podría considerarse sexo en público mientras que el segundo no).
  • Se discreto y permite que sea el otro el que de el primer paso, especialmente si de tocar se trata.
  • Ten preparado un plan de escape si la cosa se pone riesgosa o peligrosa.
  • Limpia las evidencias. Si dejas condones o restos de sémen en pisos o paredes, te arriesgas a que aumente la vigilancia en el futuro.

Recuerda que lo anterior son tips operativos o de logística. Sin embargo, hay una segunda dimensión que también vale la pena que tengas presente:

1. Pregúntate para qué lo haces y si hay maneras mas seguras de satisfacer la necesidad que tienes. ¿Es realmente sexo lo que buscas?

2. Toma conciencia de cómo te sientes antes, durante y después de cada episodio de chanceo. Estos chequeos te darán más información para responder la pregunta anterior de una manera más profunda.

3. Clarifica tus expectativas y se realista en torno a lo que puede conseguirse con el chanceo. Pon en una balance los pros y los contras y evalúa si estás dispuesto a asumir los riesgos y las consecuencias de tus actos.

Si estás completamente seguro de que lo que quieres a la hora de chancear es sexo casual y anónimo; si sabes que disfrutarás la experiencia y que luego la recordarás satisfactoriamente, adelante, estás en el mejor modo para asumirlo. Cuídate y se feliz.

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