Hace poco se me ocurrió lanzar al twitter una cita de un filósofo romano cuyo nombre no puedo recordar: la mejor venganza es ser feliz. La frase no solo caló sino que generó curiosidad, en el sentido más pragmático del término: ajá, ¿y cómo se hace eso?

Creo que esta es una buena oportunidad para poner a prueba mi paseo por la psicología, la psicoterapia y algunas de sus más poderosas y poco conocidas técnicas (focusing, EMDR e hipnosis); también es una buena excusa para integrar lo que me han aportado las disciplinas orientales -el Tantra, el Budismo y el Taoismo-, sobretodo a través de algunas de sus técnicas -el yoga y la meditación-, al logro de una vida más plena y relajada (lo que no quiere decir, para nada, que sea más fácil).

Así pues, y dado que por seguir al Discordianismo tengo la facultad de elegir el título que mejor me plazca, me autonombro maestro iluminado. De ahora en adelante usaré este blog para comunicar ideas y formas concretas de alcanzar la felicidad. Y como la cosa es tocado por la gracia y, al instante, abriendo la boca para transmitir sabiduría, acá les dejo mi primera enseñanza.

1. No pidas un deseo, porque puede hacerse realidad

Estoy casi seguro que has llegado a estar parte llenx de escepticismo. En cuanto dije que te iba a dar lineamientos para ser feliz tu mente comenzó a disparar argumentos por los cuales “es difícil ser feliz”:

  • Estoy en Venezuela (o en Colombia, o ilegal en Estados Unidos o España)
  • No tengo plata (o cualquier otra cosa)
  • Mis papás no me quieren (o alguien no te quiere)
  • Soy gordx (o fex, o flacx o lo que sea)

Por lo pronto has descubierto la primera cosa: por una razón u otra, tu mente se resiste a la idea de ser feliz. Si eres más del tipo intelectual, llegarás a la conclusión con la que podrás dejar un comentario triunfal para demostrarme que soy un charlatán y que, definitivamente, soy ingenuo si pretendo enseñar a través de unos post (y uno que otro podcast) cómo alcanzar la felicidad. Al fin y al cabo ¿qué es la felicidad?

Antes de que pierdas tiempo escribiendo, y te engañes pensando que me pusiste en evidencia, te informo que esto no es una competencia. En todo caso, yo no estoy compitiendo con nadie y la realidad es que ya estás en competencia contigo mismo. Como hemos aprendido que la felicidad es un objeto del deseo, por definición, es algo que nos prohibimos tener. Si estuviese a nuestro alcance, no tendríamos que desearla, sólo haría falta tomarla y ya.

Ahora bien, esto de que la felicidad es algo inalcanzable, ¿es una realidad o no será, más bien, parte del juego de tu mente para mantenerte ocupado en no-ser-feliz?

Tu primera tarea, porque ser feliz es una ocupación de tiempo completo, es empezar a revisar tus creencias en torno a la felicidad.

  • ¿Crees que es posible? que no sepas cómo no significa que no se pueda alcanzar (para algo estás leyendo a un maestro iluminado, ¿no?).
  • ¿Estás preparadx para ser feliz? ¿Cómo te imaginas ese momento en el que tu cuerpo, tu mente y tus acciones se sintonicen con eso llamado felicidad? ¿Qué estarás sintiendo, qué estarás pensando, qué cosas estarás haciendo?

Si de verdad te interesa la travesía, que al fin y al cabo es lo más importante, te dejo los primeros lineamientos:

  • No hay una receta universal para la felicidad. Cada ser humano tiene circunstancias concretas, de manera que aquello que te haga feliz a ti no necesariamente hará feliz a otrx (lo se, gran chasco, no te voy a decir nada concreto).
  • Tú eliges a que le das peso y energía para ser feliz, así que te recomiendo que “eso” sea un estado interno más que algo en el exterior. Si crees que el dinero te va a dar la felicidad, pues ponte a hacer dinero (si puedes superar las trampas de tu mente que empiezan a decir, ¡ah claro como si fuese tan fácil!). Por otro lado, si colocas tu felicidad en que alguien te quiera o que alguien cambie, por ejemplo, estás perdiendo el tiempo. Así que olvídate de eso y orienta tus velas en otra dirección.
  • La felicidad es algo que vas a descubrir cuando empieces a limpiarte de todos mitos y creencias que has aprendido acerca de lo que es ser feliz. Cuando la alcances (y he aquí la segunda decepción), seguirás siendo vulnerable a los embates de la vida (te pondrá triste la muerte de un ser querido y te darán rabia ciertas cosas). En todo caso, te puedo garantizar algo: vas a ser más feliz.

Es posible que a estas alturas estés algo (o muy) confundidx. Si es así vas por buen camino. La confusión es un indicador de que estás comenzando a desmantelar las trampas de tu mente. Respira profundo y permítete ser. Deja que eso esté allí. El camino a la felicidad a veces es intenso, a veces confuso -incluso doloroso por momentos, cuando renuncias a esas trampas de tu mente a las que te aferras como si fuesen tesoros valiosos. Sin embargo, esto es sólo al principio, luego se vuelve muy gratificante y se despliega por su propia cuenta. Lo notarás cuando empiecen a pasarte cosas maravillosas “por casualidad”.

Bueno, este maestro iluminado tiene sueño, así que lo dejo hasta acá por los momentos.

Anuncios