A Helder, porque no hay nada de qué avergonzarse

Debo confesar que me siento muy halagado con los comentarios que han dejado en el blog y los que me han enviado a mi correo electrónico. Gracias a todxs. Ahora estoy más que convencido que tenemos algo grande entre manos. Algunos se reunen para jugar cartas, otros para rebajar de peso; en esta travesía que propongo pueden pegarse aquellxs que quieran alcanzar la felicidad, esos destellos que iluminan la existencia y que hacen que valga la pena vivir con plenitud.

En el post anterior me centré en el primer desafío a superar: las trampas de la mente. Esto lo aprendí meditando. La primera vez que uno intenta calmarse, saltan a la cabeza cualquier cantidad de pensamientos, a veces a una velocidad impresionante. Es como si tuviésemos miedo de salir de lo conocido, aunque sea mejor, optando por la incomodidad. Si hacemos el trabajo de dejar esos saboteos allí, los pensamientos se disiparán como una cortina de humo. En realidad, no es mucho lo que hay que hacer. De hecho, el truco está en no hacer nada, en ignorar esos pensamientos, verlos como quien ve las nubes desplazarse en el cielo. Superada esta prueba, entonces, aparecen otras barreras que sí requieren más atención.

Ya lo dije, los primeros pensamientos son, más bien, excusas. Luego sí aparecen cosas con contenidos fuertes. Estas barreras pueden ser clasificadas en dos grandes tipos:

  1. Barreras externas
  2. Barreras internas

Entre las primeras están, por encima de todo, las personas a nuestro alrededor. A ellos, más que a nadie les va afectar que decidas ser feliz. Por ejemplo, empezarás a decir que no, respetarás más tu espacio, tu tiempo, tus decisiones y tu proyecto de vida. Además, dejarás de ser codependiente con los aspectos negativos que ellos se colocan como excusa para alcanzar la felicidad (p.ej. es que si no eres doctor, te casas y tienes hijos no seré feliz). El tema da para muchos post, así que acá me limito a recomendarte paciencia y fortaleza. Todo grupo humano funciona como un sistema, eso quiere decir que si una parte cambia, el resto se ve forzado a hacer lo mismo. Así que estás advertidx: tu familia, tus amigxs, tu(s) pareja(s); todxs empezarán a sentir el cambio. Algunos lo aplaudirán, aunque lo cierto es que a muchos les desconcertará. Algunas de las cosas típicas que vas a escuchar:

  • Eres ingenux
  • Eres ilusx
  • Te estás volviendo locx
  • Si sigues por esa vía vas a parar en recogelatas

Como hiciste con tu mente, déjalx de ese tamaño. Verás y sentirás el cambio y ellxs, más tarde o más temprano, se acostumbrarán (y amarán) tu transformación. Recuerda además que pase lo que pase, siempre formarás parte del sistema, siempre serás hijx, hermanx, entre otros roles. No te garantizo que conserves la misma pareja si estás en una relación abusiva o si esa persona es uno de tus trampas para no ser feliz. En este caso no importa, tendrás la fuerza para dar el paso y lo sentirás como una liberación (aunque pueda ser doloroso).

Por cierto, si en tu familia existe un guión centrado en la infelicidad, también podrías sentir malestar por salir adelante. Esto se llama lealtad. A veces, por el amor que sentimos por nuestros seres queridos (mezclado con esas ideas retorcidas de nuestra loca cabecita), “razonamos” que debemos sacrificarnos de un modo u otro “porque es lo que se hace en esta familia”. Claro, nada de esto está explícito, nadie lo dice de esta manera. No obstante, si estás en esta situación, este párrafo te sonará familiar y te permitirá entender muchas cosas. Puede ayudarte, además, hacer una constelación familiar* con un terapeuta de confianza o, también, explorar cómo te sientes diciendo esta frase con convencimiento: tomo esta vida que he recibido para ser feliz.

Bueno, quería llegar a las barreras internas que, a mi entender, pueden reducirse a dos: la culpa y, peor aún, la vergüenza. Este será el tema para el próximo post.

Recuerda, ser feliz es un proceso sencillo, sólo es cuestión de sacar toda la inmundicia que hemos colocado encima de ese diamante interno que todos tenemos. No es fácil, pues requiere trabajo. Sin embargo, no es complicado, el mapa ya está creado y lo irás viendo paso a paso.

* Constelaciones familiares es un modelo de psicoterapia sistémica ideado por el terapeuta alemán Bert Hellinger.  A través de una representación de la familia, hecha con personas en un grupo o con figuras en consulta individual, los consteladores identifican dónde están los embrollos y, más importante aún, hacen movimientos que ayudan a la persona a liberarse de las influencias nocivas. Es una intervención intensa y poderosa, de mucha utilidad cuando la hace un profesional debidamente entrenado.

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