Uno no puede tomarse unos días de reposo para reponerse de la gripe porque rápidamente se queda atrás en seguirle la pista a la demolición moral en curso que sufre el Vaticano.

Retomemos las cuentas que ya he agregado (y si alguien tiene más que pertenezcan a estas fechas por favor déjemelo saber):

  • Durante el saludo navideño de 2008, Benedicto XVI aprovecha su alocución para culpabilizar a gays y transexuales de los males del mundo. Recuérdese que ese año el Vaticano apoyo la decriminalización de la homosexualidad en los países que castigan esta condición pero que, a la vez, se negó a firmar la petición de la ONU al respecto.

En su mensaje navideño a los cardenales y miembros de la curia romana, el papa Benedicto XVI dijo que se debe proteger a la humanidad “de la autodestrucción” que, en su opinión, causan las conductas homosexuales y transexuales.

Pueden ver mi reflexión personal al respecto acá.

  • Enero de 2010. En el marco de una reunión de diplomáticos evaluando los eventos cruciales de 2009, cuyo eje era el medio ambiente, Benedicto XVI lanza su segunda impertinencia:

“Matrimonio gay amenaza la creación”.

Mis comentarios a estas dos perlas nombradas hasta ahora acá.

Debemos reconocer que la estrategia de Ratzinger tiene, al menos, dos flancos. El primero, socavar la presencia social de lxs sexodiversxs a través de la descalificación y el chantaje emocional y “moral”. El segundo, consolidar una ortodoxia cristiana de ultraderecha.

La Iglesia Católica ha adecuado una fórmula para que los anglicanos conservadores que deseen acogerse bajo el liderazgo del Papa puedan convertirse más fácilmente, sin perder su liturgia o sus tradiciones.

Una explicación más detallada de este asunto acá.

Ahora bien, mientras el católico más poderoso del mundo intenta desesperadamente mantener esta fachada de probidad, los legionarios que dirige se comportan como personajes de una novela del Marqués de Sade. Benedicto como si nada. Se ocupa activamente de cerrarle el paso a los derechos humanos y civiles de la comunidad LGBT. Sin embargo, ante los abusos de poder -psicológicos, físicos y especialmente sexuales- de los curas sólo se preocupa.

  • Esto ya es evidente para Febrero de 2010. Los reportes del gobierno irlandés son claros, no así la respuesta de Benedicto XVI:

Grupos de víctimas de abuso sexual en Irlanda calificaron de “insuficiente” la respuesta del Papa Benedicto XVI tras dos días de reuniones con los obispos irlandeses para tratar el escándalo de pederastia que ha sacudido a la Iglesia Católica en ese país.

Mis comentarios a esta estrategia vaticana acá.

  • Por supuesto, no podemos olvidar el más bien jocoso caso del sacerdote que se prostituía, con una oferta engañosa de “buena dotación”:

Un cura gastó 17 mil euros en servicios de sexo. El párroco español fue destituido de su cargo por usar fondos de las cofradías para satisfacer sus instintos sexuales. Además, se prostituía.

De nuevo, un análisis de este caso, dentro del marco general de la crisis que atraviesa la iglesia católica, puede encontrarse acá.

Ahora las dos perlas más recientes, las que no me ha dado tiempo de comentar. ¡A estas alturas, ya vamos a una velocidad de dos escándalos por semana!

  • Marzo 5, 2010:

Dos empleados del Vaticano fueron removidos de sus cargos tras haber sido implicados en una red de prostitución homosexual, en lo que constituye un nuevo escándalo que salpica a la Santa Sede.

  • Marzo 6, 2010:

Escándalo de pedofilia en Alemania salpica al hermano del Papa Benedicto XVI. Georg Ratzinger, de 87 años, es hermano del Papa Benedicto y fue director del coro cuyos integrantes denunciaron abusos, durante casi 30 años.

Les dejo un artículo interesante, donde el experto llega a conclusiones similares a las que vengo esbozando desde hace tiempo:

Elio Masferrer Kan, presidente del secretariado permanente de la Asociación Latinoamericana para el Estudio de las Religiones (ALER), quien apuntó que estos escándalos denotan una pérdida de control interno y crisis profunda en la institución católica.

Para cerrar, sólo debemos recordar que seguiremos de escándalo en escándalo porque el problema de la iglesia con el sexo es estructural y, a menos que se transforme esa estructura, los sacerdotes seguirán comportándose como bulímicas, pese a que se les pida que sean como las anoréxicas.

En una próxima oportunidad reseñaré algunas estrategias que todo padre, madre o cuidador debería tener presente antes de dejar a sus hijxs en compañía de un sacerdote católico.

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