Texto y contexto

Que Venezuela está en crisis, eso todos lo saben. Que la crisis en Venezuela es cultural, antes que política, eso una de esas profundidades que no todos pueden, o quieren, alcanzar. Sin embargo, el asunto es simple: nuestras propias prácticas, -“el modo como lo hacemos aquí”, a eso me refiero con cultura- es lo que nos está matando.

Los modelos culturales atraviesan todas las capas de la sociedad, de manera que podemos encontrarlos reeditados en los diferentes planos, siempre con la misma forma o estructura. Hay mucho textos (el de chavismo/oposición, por ejemplo), pero todos proceden del mismo contexto, de la misma matriz.

CHAVEZ Y LOS MINICHAVEZ

Tomemos por ejemplo el comunicado del Bloque Socialista Unido de Liberación Homosexual. El origen es la marcha de celebración del orgullo. La cosa no es nueva, pues cada año sucede lo mismo: problemas de comunicación y malentendidos entre los líderes que quieren hacer algo al respecto. Sin embargo, en la medida en la que el chavismo ha hecho metástasis por en todos los sectores de la sociedad, empezamos a ver la generalización de una manera simple y ramplona de manejar los los problemas grupales, a saber, la descalificación, la intimidación y la imposición desconsiderada o autoritarismo.

Así, para estas fechas, pero en 2007, los activistas recibimos con asombro un correo electrónico de un tal Moisés Rivera López, de una supuesta “Coordinación para la Diversidad Sexual. Dirección General de Atención al Soberano, de la Alcaldía Mayor” indicando que toda actividad referida a la marcha del orgullo estaría centrada en su oficina (lo que en Venezuela significa, en su persona) y que cualquier intento paralelo de organización sería prohibido y perseguido. A estas alturas lamento haber borrado el comunicado. Gracias a las protestas de las organizaciones, la cosa no prosperó. Sin embargo, traigo a colación el incidente porque, a mi modo de ver, este comunicado de El Bloque se inscribe en la misma línea. Claro, con los mismos mitos del chavismo, ahora en dimensión movimiento LGBT.

A continuación me permito identificar los temas y comentarlos. Si siguen el comunicado al que aludo, verán que tiene este orden de ideas:

1. “Una oposición corrupta que dominaba el ambiente“: claro no lo dice en estas palabras, pero es lo que se lee con eso de “por 10 años la marcha estuvo en manos de distintas personas y ONGs” y su “incompetencia y afán de lucro”.

Comentario: todos los que hemos estado vinculados al colectivo sabemos de quién vienen estas palabras grandilocuentes. En sí mismas dan risa, pero nos hacen soltar la carcajada cuando reconocemos que el colectivo hemos sido, y son, personas comunes y corrientes con ganas de, finalmente, organizar una comunidad gay. Más aún, salvo el vocero del bloque, los demás líderes del colectivo, incluso los más radicales de la izquierda (revolucionarios verdaderos y congruentes), logran poner a un lado los intereses partidistas pues, a fin de cuentas, todos sufrimos la misma opresión y discriminación. Eso es lo que nos une como colectivo, no si estamos o no de acuerdo con el máximo líder.

2. El bloque como enlace entre el gobierno nacional y el colectivo LGBT: aquí hay que reconocer cierto mérito. En una Venezuela donde el gobierno tiene divididos a los ciudadanos en chavistas (dignos) y opositores (prescindibles y despreciables), es cierto que tener a un fanático de la revolución abre algunas puertas. Sin embargo, esa puerta bien pronto que se cierra -de hecho nos la estrellan con odio en las narices- pues es más fuerte el heterosexismo y la homofobia que la voluntad política de apoyar a los más vulnerables de la sociedad, los sexodiversos. Al respecto pueden ver esto, y esto. Venezuela es el único país de la región sin legislaciones específicas para minimizar las vulnerabilidades de los sexodiversos. De hecho, en 12 años de “revolución” nada ha sido revolucionado con miras a integrar al colectivo LGBT y, cuando algo se ha intentado, los puritanos del gobierno son los primeros en hablar igual que la gente del opus dei.

3. Así pues el tema de “el gobierno retiró su apoyo debido por la falta de honestidad y transparencia” es, simplemente, ridículo. Primero, no hay partidas específicas para el colectivo LGBT y, cada año, la cosa se resuelve a última hora y por el apoyo de instancias no gubernamentales, como ONUSIDA. En este sentido, el gobierno no ha sido capaz de articular una estrategia de prevención del VIH/SIDA, precisamente por no destinar los recursos que se necesitan, de manera que podemos pensar que frente a una epidemia creciente, el valor de una “parranda de locas” es, más bien, cercano a cero.

Lo que si podemos decir es que la acusación funciona muy bien para sostener la fantasía de que hay un enemigo interno al que debemos atacar y contener, para descalificar a los que apuestan por las libertades y la inclusión y, por encima de todo, para intentar, como lo han intentado desde que el El Bloque se armó, obligarnos al pensamiento monolítico, a acabar la diversidad dentro de la diversidad sexual.

En estos mensajes se concentra el comunicado. Lo demás sigue la misma línea del “todo lo hago por amor”. Curiosamente, diciendo “no a la difamación y la injuria”, lo que hace es difamar e injuriar a otros miembros de la comunidad. Diciendo “no a las pretensiones egoístas y protagónicas”, insiste en venderse como el líder que no es más que el protagonista egoísta que viene a decirnos cómo debemos ser.

Otro año en el que unos pocos quieren venirnos a decir lo que tenemos que hacer y, peor aún, cómo deberíamos ser. Es exactamente lo mismo que hace el gobierno con la sociedad civil, lo mismo que hacen los heterosexuales con los sexodiversos. Yo me pregunto, dónde está la supuesta “revolución”, dónde la “liberación”.

Chavismo y liberación, una gran contradicción.

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