Argentina se convirtió en el primer país latinoaméricano en permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. ¡Muy bien por ellos! Especialmente porque cualquiera que haya seguido las intervenciones de los senadores puede constatar que, independientemente de las posiciones, la discusión mostró una altura del tamaño de la controversia que suele generar el tema tratado.

Este hecho histórico sólo hace quedar peor a los políticos venezolanos quienes, ante la sola idea de introducir el tema de las uniones del mismo sexo en el marco legal, corrieron aterrorizados a cerrar la puerta a cualquier discusión. El comportamiento de sus homólogos argentinos hace quedar muy mal a:

  • Marelis Pérez Marcano por apresurarse a decir que no se había discutido la inclusión de la polémica línea del artículo 8 en el proyecto de ley de equidad de género.
  • Julio Borges por intentar despachar el tema diciendo que era una cortina de humo del gobierno para desviar la atención de los temas “verdaderamente importantes”.
  • Cilia Flores por aprovechar el incidente para insultar al clero venezolano, sin hacer nada por la discusión del punto.
  • Hugo Chavez por su silencio ante toda la diatriba de las uniones civiles en la ley de equidad de género y, especialmente, por la manera ramplona en la que manejó el tema cuando se lo preguntaron directamente en Italia donde, para quedar bien con Dios y con el Diablo (como siempre) se limitó a decir que estaba bien para los italianos pero que ni él, ni los venezolanos en general, “lo vemos bien”.

Vaya a cada uno de ellos una cachetada por cada una de las intervenciones de los senadores argentinos. Vaya una especial cachetada al máximo líder por su incongruencia y su cobardía, la cuál podrá apreciarse claramente al contraponer su “no lo vemos bien” con la intervención de Cristina Kirchner en Beijing:

Para finalizar este reconocimiento a la madurez política de los argentinos, y su falta en los venezolanos, recordemos que cuando se dice “el pueblo venezolano no está preparado para esta discusión” se nos está insultando del peor modo posible. Se nos está diciendo que somos una nación dominada por el miedo que proviene de la desinformación y los prejuicios (sembrados en buena medida por la iglesia católica y por los cristianos en general). En pocas palabras, se nos está diciendo que no estamos a la altura de la época que vivimos.

¡Ya va, pero esperen! No creo que nuestros “estadistas” me vayan a entender. Muchos de ellos comparten ideas bizarras como las expresadas por el Dr. Lava:

Y peor aún ¡ellos se insultan diciéndose maricos!

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