Lo que más disfruto de facilitar talleres es que, de vuelta, yo también aprendo un montón. Esta semana no fue la excepción; llevé una serie de preguntas y la discusión con los participantes nos permitió entender algunas claves para mejorar nuestra autoestima. Les dejo los puntos cruciales acá:

  1. Todos los seres humanos caemos en las trampas de la mente y, por eso, de vez en cuando no nos sentimos tan bien con nosotros mismos como quisiéramos. Así que todos y cada uno de nosotros, independientemente de nuestra orientación sexual, tenemos inseguridades.
  2. Más allá de este nivel general, los gays tenemos, además, una dimensión particular, derivada de la orientación sexual.
  3. El asunto es simple: recibimos de nuestros padres o cuidadores mensajes acerca de lo “correcto”, lo que debe ser. Los adultos imponen a las nuevas generaciones creencias basadas en presuposiciones y en expectativas.
  4. La presuposición (falsa) más problemática: todos los seres humanos son heterosexuales.
  5. La expectativa más dañina: cómo este bebé tiene un pene tendrán que gustarle las mujeres.
  6. El punto clave es que recibimos toda esta información de manera implícita mediante mensajes verbales y no verbales que no podemos cuestionar por ser pequeños. Para ser exactos, nos imponen una idea de cómo debemos ser y crecemos pensando que somos (o que debemos luchar por ser) eso que la sociedad espera de nosotros.
  7. Cuando la orientación sexual se nos impone (como se le impone a cualquier ser humano), comienza el cortocircuito. Nuestra autoestima queda colapsada porque no alcanzamos ese ideal que nos inocularon.
  8. Así las cosas, y como no ser heterosexual es un problema para la sociedad, llegamos a una conclusión falsa: “hay algo malo en mí / hay algo malo conmigo”.
  9. Si eliminamos los presupuestos y las expectativas heterosexistas, la conclusión a la que sí podemos llegar es: “yo soy diferente”.
  10. Yo agregaría, para darle poder a la frase, “y eso está bien”. “Yo soy diferente y eso está bien”.

Ahora bien, para entender por qué a veces dudamos de nosotros mismos y, más aún, por qué a veces no nos sentimos a gusto en nuestra piel, hay que hacer una precisión más. El punto hasta acá es que no tenemos claros los niveles. Crecemos pensando que nuestra identidad no está bien y por eso tantos malentendidos.

Cuando no sabemos hacer algo (ejecutar alguna conducta) porque no hemos desarrollado la habilidad, pensamos que es porque “hay algo malo conmigo”. De un problema práctico – aprender una conducta o desarrollar una habilidad – saltamos a definir un problema de identidad. Con esto sólo confirmamos (erróneamente) eso que nos enseñaron de pequeños.

Así que tómalo con calma. Cada vez que pienses “hay algo malo conmigo” recuerda que eso es una señal de una habilidad a desarrollar o de una nueva conducta que deberías aprender. Tú estás bien, sólo que te has encontrado con un problema. Deja que los problemas sean los problemas (no tú) y cuídate de no confundirte con ellos.

En síntesis, esta es la lección que tienes que aprender para erradicar ese saboteador interno que te metieron cuando eras pequeño: YO SOY DIFERENTE. YO ESTOY BIEN. A VECES TENGO PROBLEMAS QUE REQUIEREN QUE HAGA ALGO DISTINTO O QUE DESARROLLE UNA NUEVA HABILIDAD. YO ESTOY BIEN, AUNQUE A VECES TENGA PROBLEMAS.

Cuando incorpores este nuevo mensaje, mucho más realista y sano, te darás cuenta que, automáticamente, dejaras las dos estrategias de afrontamiento básicas con las que los gays intentamos manejar las situaciones. Te las dejo acá para que chequees cuáles te afectan:

1. COMPENSACIONES

  • Trabajar más que los demás
  • Alcanzar grados académicos y laborales por encima de los demás
  • Esforzarte más de la cuenta
  • Tener sexo para demostrarte que eres atractivo
  • Centrarte en el tamaño de tu pene o de tus músculos o, incluso, de tu inteligencia
  • Medir tu autoestima a través del número de levantes, resuelves, chances y tires.

Deja de intentar demostrar que estás bien. Estás bien, así que puedes tomarte un descanso. Tienes derecho a una vida tranquila; a ser, estar y pertenecer.

2. EVITACIONES

  • Aislarte y evitar a otras personas
  • Evitar hablar de temas personales cuando estás con otras personas
  • Evitar la intimidad porque crees que vas a salir herido
  • Abusar del alcohol y las drogas
  • Esconderte tras una fachada prefabricada (un cuerpo de gimnasio, estar a la moda, una actitud de loca maligna, humor cruel, entre otras estrategias).

Recuerda: estás bien. Sólo debes aprender a protegerte mejor; aprender a ser asertivo, es decir, a decir lo que sientes como lo sientes, respetando a los demás y, por supuesto, exigiendo el respeto que te mereces.

Para cerrar, te sugiero que respires profundo, te pongas en contacto contigo mismo y mantengas una actitud de aceptación radical; que no importa lo que sientas, lo que pienses o lo que hayas hecho; acéptate tal y cual eres. Sólo así podrás empezar a cambiar aquello que no te gusta, o te causa problemas, lo cual sí se puedes cambiar.

Amo mi trabajo. Me pone en contacto con gente muy especial.

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