En un post anterior analizamos en detalle la primera falacia de la larga lista de insensateces lanzadas por Mariana Pineda, paraguaya que nos ha hecho el favor de colocar en un solo lugar todos los mitos, prejuicios y estereotipos acerca de la homosexualidad (y la heterosexualidad).

En esta ocasión vamos a continuar con las ideas contenidas en el primer párrafo de esa joya de la agresión pasiva y la mala fe.

Marianita nos dice que:

– Cree en la familia

– Cree en el amor no reducido al sexo

– En el matrimonio entre un hombre y una mujer

– Quiere que la familia siga siendo la base de la sociedad

– Quiere que la familia siga siendo igual a mamá, papá e hijos como fruto de una decisión de amor y compromiso

¿En qué mundo vives Marianita? ¿De dónde sacas que tus fantasías o, más bien, las fantasías compartidas por tu grupo de referencia son una realidad generalizada?

Voy a darte el beneficio de la duda, asumiendo que con la primera idea te refieres a que defiendes cierta idea de familia.

La verdad yo no entiendo por qué la gente usa el verbo creer de una manera tan apresurada. Yo, por lo menos no creo en la familia; yo se que existe la familia como institución que media entre el individuo y el estado. También se, y solo hay que mirar alrededor, que existen muchos tipos de familia, aunque algunos libros de primaria sigan omitiendo este pequeño y crucial detalle.

Hay familias en las que el modelo extendido sigue predominando: papás, hijos, la tía solterona (probablemente lesbiana), algún abuelo, el hijo putativo… Lo cierto es que, al menos en Venezuela, el modelo familia compuesto por madre soltera y reguero de hijos es el más extendido. ¿Cuál será el más común en Paraguay? Dudo mucho que en un país tan inclusivo de las comunidades indígenas, donde los lenguajes oficiales son el español y el guaraní, predomine el modelito ese que promueven las series norteamericanas de los años 50 (hechizada, por ejemplo). De hecho, para muchos grupos originarios de Latinoamérica, el clan o comuna es el modelo de familia. ¿Sabías todo esto Marianita? Apaga el cable y lee buenos libros o por lo menos sal en trabajo de campo comunitario para conocer a tu gente.

Así pues, que la familia siga siendo igual a mamá, papá e hijos es sólo un mito burgués. En el mejor de los casos, es una realidad fallida, a decir de la tasa de divorcios que predomina en la actualidad. Muchos lo intentan, pero no, en la práctica parece que ya no funciona.

Además, la nueva realidad social en la que vivimos es tal que comienzan a predominar las familias elegidas, es decir, personas que se unen por afinidad, estilos de vida, intereses compartidos. “Como una familia” pero no de mamá y papá con hijos.

Hay toda una historia de la familia y del matrimonio. Sí, necesitamos de la familia como institución, sólo que los modelos específicos de lo que se considera familia cambian con el tiempo y la geografía. Son productos histórico-culturales. Te guste o no, lo creas o no. No estoy hablando de fe, estoy hablando del resultado del devenir de la humanidad. ¿Captas?

Cuando lees estas historias, mi estimada Marianita, te das cuenta que eso del amor romántico, es más bien, un invento reciente, proveniente del mismo grupo que difundió la idea de familia como papá-mamá-hijo-hija-y-perro.

No te voy a abrumar con todos los detalles, sólo voy a saltar a las realidades de la vida cotidiana con una frase de una psicoanalista: si creemos que el amor es el pegamento de un matrimonio, entonces estamos en problemas.

Y claro que yo estoy de acuerdo con esta profesional de la intimidad humana. La cosa es que esa atracción y el enamoramiento son necesarios (al menos para nuestra cultura) pero no son suficientes. La responsabilidad de una casa, hijos, deudas, entre otras cosas, requiere más que un sentimiento tan volátil. Por cierto, ¿sabías que los neurocientíficos se refieren al amor como una cierta neuroquímica particular del cerebro (como la depresión o el trastorno bipolar)?

Disculpa que te rompa el encanto, cenicien.. perdón Marianita. Muchas parejas se casan sólo porque es lo que se espera de ellas. Está el amor y bueno, aprovechan. Pero también están los que se casan porque quedaron embarazados, porque ya no se calan a la familia (no te imaginas cuántas mujeres oprimidas aplican esta, la de casarse para, por fin, irse de casa de los padres). La presión es tanta que incluso muchos gays se casan con mujeres, o lesbianas con hombres. Es gente como tú la que le echa leña al fuego de este drama.

Reducir el matrimonio a solo amor y compromiso es ingenuo, por no decir francamente estúpido. Estoy seguro que no te has casado. De estarlo sabrías que la realidad es mucho más compleja que las ideas adolescentes que expresas.

No todas tus ideas son adolescentes, por cierto. Esa de que la familia es la base de la sociedad es, más bien, infantil. De hecho, puede leerse en casi cualquier libro de primaria (y en esos libros para oligofrénicos llamados “catecismo”).

Yo espero que tengas la oportunidad de estudiar sociología como parte de tu formación universitaria. Ahí verás que no puedes quedarte con las ideas de primaria. ¿Leíste Robinson Crusoe? Es la historia de un náufrago que, al llegar a una isla desierta, lo primero que hace es reproducir el modelo de sociedad de la que proviene. Este es un buen ejemplo de que la base de la sociedad no es la familia. Él no la necesitó para tener a su sociedad consigo. No te apresures, porque a primera vista podría parecer que la base de la sociedad es, entonces, el individuo (individuo vendría a ser el elemento básico; la sociedad contemporánea está pensada como formada por individuos).

La base de la sociedad es la cultura, los modos concretos en los que un grupo humano se organiza. La familia, si has entendido lo que escribo, es una expresión específica de la cultura, un modo contingente de organizar la sociedad. Como ya te he indicado, hay muchas maneras de organizarse, y muchas maneras de organizar lo que es una familia.

Dejo de último la idea que más te puede perturbar. Me refiero al pasticho mental que tienes entre la dupla sexo/amor. La verdad no se a qué te refieres con eso del amor que no se reduce a ser solamente sexo. ¿De qué hablas Marianita? Amor y sexo son dos cosas muy distintas. Pueden ir juntos (lo cual es fantástico), pero también se dan por separado; puedes sentir mucho amor (sin deseo sexual) como puedes sentir mucha atracción sexual (sin estar enamoradx). En este punto, y reconociendo que estas confundida (con-fusión: elementos mezclados de manera que no pueden reconocerse aisladamente) sólo puedo recomendarte los libros de un sociólogo que trabaja este tema. Se llama Francesco Alberoni y tiene un libro especial para ti: Sexo y Amor, de editorial Gedisa. Es un análisis detallado de ambos fenómenos y de cómo éstos se presentan solos o entrelazados de distintas maneras.

De nuevo, asumo que con eso de “creer en el amor” te refieres a que defiendes el amor. De nuevo, yo no creo en el amor; yo se que es un sentimiento que los humanos podemos experimentar. De hecho, yo me he enamorado al menos un par de veces; la primera incluso a pesar mío. También defiendo el amor, tanto como defiendo el derecho a tener sexo.

Esa es la gran diferencia entre tú y yo. Me gusta aceptar lo que es, antes que imponerle a la gente mis ideas preconcebidas basadas en estereotipos, falta de información y ausencia de suficientes experiencias de vida.

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