¿Quién no conoce a Lila Morillo, esencia de la venezolanidad? ¿Quién no conoce su historia de dolor y pasión en aquel ranchito del Zulia? Su divorcio de El Puma, sus hijas, su conversión religiosa… Creo que hasta ahora hemos sido muy injustos con ella, que nos ha dado todo lo que le hemos pedido (y lo que no también).

Internet ha lanzado nuevas estrellas para un target similar (la Tigresa del Oriente, por ejemplo), omitiendo la posibilidad de relanzar a la ídola de varias generaciones. El cocotero, el moñongo, la jaula de oro… todo un legado a punto de perderse en el olvido. No es justo; simplemente, ¡no es justo!

Para enmendar esta injusticia histórica, propongo que le rindamos tributo, así como se ha hecho con José José, y como se intentó con Mirla Castellanos (cuánto lamento que este material aún no vea la luz. Deberían postearlo en soundcloud, o venderlo a través de itunes).

Para evitar los problemas de este último proyecto, propongo que sea una empresa sin fines de lucro, destinada únicamente a satisfacer nuestra necesidad de kitsch 100% hecho en Venezuela (Los aficionados de Björk suelen hacer esto con mucha frecuencia, remezclar a su adorada). Están invitados todos los Dj’s, y los músicos en general, que quieran asumir el reto de remezclar a la única, la inigualable, la exageradamente despampanante Lila Morillo.

La necesitamos en tecno dance, en trance, en house… en toda la plétora de ritmos electrónicos para que la podamos bailar. La necesitamos para que la nueva generación LGBT disfrute lo que nuestros predecesores sintieron en la clandestinidad de una sociedad otrora más homofóbica.

¡Lila Morillo nos pertenece, y no podemos dejar que Cristo nos la arrebate! Este un proyecto que ya empezó, y que puede continuar y convertirse en algo grande. Sólo hace falta que nos organicemos.

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