Pride Parade Toronto 2011 (por Ch.U.)

El cuerpo es una guerra y una paz; un rebaño y un pastor.

Friederich Nietzsche

Cuando usas tu cuerpo ¿quién se expresa a través de él? ¿Es completamente tuyo? ¿Te sientes cómodo con él y con lo que haces con él? Las emociones que sientes ¿qué están expresando de tu relación con tu propio cuerpo?

Estas preguntas y otras otras van a quedar respondidas con el siguiente esquema. Lee las 3 categorías porque todas pueden estarse expresando en este momento de tu vida. Obviamente, el objetivo de este post es que identifiques quién, cómo, cuándo y dónde, para que pongas orden; para que hagas las paces contigo mismo y seas ese pastor del que habla Nietzsche en la cita de arriba.

TU CUERPO ES MÍO: CUANDO LA SOCIEDAD HETEROSEXISTA DOMINA TU CUERPO

Sabes que tu cuerpo es dominado por los valores de la mayoría (heterosexual y heterosexista) cuando te domina la culpa. Crees que debes ajustarte a ciertas normas morales, normales, saludables… Te sientes mal por algunas fantasías (o por algunas conductas). No te permites ciertas cosas y es como si sintieras una barrera interior que te impide explorar tu individualidad.

No creas que porque te asumes como gay has logrado exorcizar completamente a este demonio del que hablo. En el peor de los casos, la persona vive el mito heterosexual (casarse, tener hijos…) sin haberse cuestionado que hay otras opciones. Simplemente no le pasa por la cabeza la posibilidad de ser distinto (siéndolo); es como si la individualidad estuviese completamente reprimida. El caso típico es el del hombre casado que luego de muchos años reconoce que ha estado viviendo una mentira, casi sin haberse dado cuenta.

En realidad el dominio del cuerpo es siempre es una cuestión de grados. Cuando te atreves a decir “soy gay” comienza la lucha por abrir el espacio para ti mismo. Sabes que aún tienes “eso” introyectado (metido adentro) cuando eres de los que dices “yo solo puedo ser activo”, cuando te da curiosidad el sexo anal, pero la culpa puede más que la búsqueda de placer; cuando piensas que buscar el placer es “egoísta”, que está bien ser libre pero sin “libertinaje”. Sólo escúchate y verás que suenas a vieja del siglo pasado. No es que esté mal ser vieja del siglo pasado pero ¿es acaso esta tu verdadera voz? ¿Por qué entonces el conflicto, por qué tu fantasía o las ganas quiebran ese imperativo categórico al cual quieres plegarte?

Quizás hayas dado un pasito más en la conquista de tí mismo y, entonces, puedes tener sexo, el que quieras, pero luego te sientes “malo”, “sucio”, “culpable”. Es probable que pierdas el control voluntaria o involuntariamente (como aquel decoroso hombre, del Opus Dei por cierto, que se emborrachaba para que los demás hicieran lo que quisieran con él).

Si estás en esta categoría, lo mejor es que lo asumas. Estás enrolladísimo y necesitas ayuda. No, no creas que siendo heterosexual la vida será más fácil. Ese es un engaño de tu mente (¿tu mente o la voz de tus papás, profesores y demás autoridades homofóbicas?). Las “terapias” que pretenden cambiar la orientación sexual sólo te harán más miserable, harán tu depresión insoportable y te empujarán riesgosamente hacia el suicido. Así que agarra fuerza, busca aliados y continua la búsqueda de ti mismo.

Este audio te puede ayudar. Recuerda: la mejor manera de vencer una tentación es sucumbir a ella (Oscar Wilde).

TU CUERPO ES DE NOSOTROS: CUANDO EL AMBIENTE GAY SE APROPIA DE TU CUERPO

Iniciaste el recorrido de conquistar tu cuerpo pero, te tengo una mala noticia: erraste el camino. Sabes que te equivocaste por dos señales que te manda tu cuerpo. La primera es la ansiedad; la segunda, la sensación de vacío.

Estabas muy emocionado. Te liberaste del yugo homofóbico y ahora vives tu vida. Mmm… no, no es tu vida. Si fuese completamente tuya estarías más a gusto. Claro, hay que comprender que fue lo primero que encontraste, el ambiente gay como una tabla de salvación; amigos como tú, espacio para ser un poquito más libre… Quizás no te has dado cuenta que el ambiente gay también es opresivo: debes aparentar ser joven, debes tener buen cuerpo… ahí está la clave: todo lo que incluya la palabra debes se aleja de tu esencia, de tu identidad más genuina. Aún no eres libre, sólo cambiaste de amo.

Por eso sientes ansiedad. El mito de los “gays de librito” es que todo se resuelve con sexo (si estás solo, o aburrido, estresado, si tu autoestima está baja…). Entonces te lanzas al chanceo y al sexo casual y entras en una dinámica árida donde hay poco espacio para la intimidad y para encontrar amor. Tienes perfiles en todos lados (gay.com; dudesnude; entre tantos otros), una cuenta de email con un pseudónimo, amigos con derechos. ¡Ah, el amor! ¡Ese sentimiento que tanto extrañas! Por un lado, cuando estás soltero y disfrutando del sexo lamentas no tener pareja; cuando la tienes te pones la trampa y piensas que te estás perdiendo de muchos tires. Es el péndulo maldito de los que están atrapados en la lógica del ambiente gay. Hasta que no encuentres tu propia voz en todo esto seguirás condenado a lo que sientes como una vida sinsentido (¿De qué te sirve un cuerpo escultural, o mantenerte en su búsqueda, si en el fondo te sientes tan solo y miserable?).

Estoy seguro que lo que tienes no se resuelve con la fantasía del cuerpo escultural. Acéptalo: maduramos, envejecemos, las fotos de hombres en la publicidad son todas retocadas y tratar de detener el tiempo con dietas, botox y cirugías sólo sirve para engañarte a tí mismo (aunque escondas tu edad).

ATENCIÓN: A veces el cuadro es complejo. Tus padres, respaldados por la sociedad, halan por un lado de tu mente, mientras por el otro, halan todos los gays de esos perfiles. Es claro que sientas ansiedad casi siempre, culpa después del sexo y que tu felicidad se limite a lo que dura el orgasmo. Es comprensible que uses drogas o que abuses del alcohol: necesitas calmar toda la angustia que te invade.

Si estás en la segunda categoría, o en una combinación de la primera con la segunda, el audio que mencioné también te puede ayudar. El pensamiento de Oscar Wilde para ti es: quererse a uno mismo es el inicio de un largo romance.

ESTE CUERPO ES MÍO Y HAGO CON ÉL LO QUE ME DA LA GANA

Estás tan claro que sabes que a veces prefieres quedarte en casa descansando. También que, aunque estés en un sauna o en tremenda rumba, te puedes ir al sentirse satisfecho (de manera que el alcohol o las drogas recreativas las usas para disfrutar y no para forzarte a hacer cosas que en el fondo no quieres llevar a cabo). Has aprendido que puedes conocer hombres y disfrutar de muchas otras cosas con ellos además del sexo. Por eso tienes buenos amigos con los que no has acostado. Y claro, cuando lo has hecho ha sido una decisión consciente y, por eso, cuidas tu salud y la de tus parejas. Eres capaz de tener relaciones humanas (aunque también disfrutes del sexo casual, sin los rollos del “gay de librito”).

Es casi seguro que digas que eres gay, pero para resumir, pues sabes que tu existencia se compone de muchas otras cosas, además de la orientación sexual. Balance, armonía son palabras que podrían describirte. Estás cómodo contigo mismo y cuando estás soltero disfrutas y cuando estás en una relación disfrutas estando comprometido. La vida para ti consiste en aprendizajes constantes; de manera que también lloras y te angustias, pero por cosas que te pasan (como a todo el mundo); tu identidad está preservada y sabes que eres bueno por naturaleza y que, como todo humano, tienes dignidad y derecho a tener una vida plena (lo que sea que eso signifique para ti).

En todo caso, aunque no estés del todo en este ideal absoluto de contacto contigo mismo, sabes que es una buena idea llevar este mapa contigo. Lo chequeas sobre el camino y haces los ajustes necesarios para poner esas otras voces en el lugar que les corresponde: afuera de tu mente.

Para ti la mejor estrategia es verte al espejo y sentir la comodidad de estar en tu propio pellejo. Atrás han quedado esas etapas oscuras, la de la culpa, la ansiedad y el vacío que viviste cuando dabas los primero pasos en ese largo camino llamado salir del closet.

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