La misma revista que publicó este estudio

Can Some Gay Men and Lesbians Change Their Sexual Orientation? 200 Participants Reporting a Change from Homosexual to Heterosexual Orientation (Archives of Sexual Behavior, October 2003, p.403-417 ),

el cual se usa como supuesto aval científico acerca de la eficacia de las terapias de conversión (o como eufemísticamente le llaman: terapias reparadoras), publicará este mes la siguiente carta, del mismo autor, el Dr. Robert Spitzer:

Hace unos meses les dije que,  a causa de la revisión de mi estudio de 2001 acerca del cambio de orientación sexual mediante terapias reparadoras, estaba considerando escribir algo donde admitiera que ahora considero en gran medida correctas las críticas principales al estudio. Después de discutir esta revisión del estudio con Gabriel Arana, periodista de American Prospect, y con Malcolm Ritter, un escritor científico de la Associated Press, decidí que tenía que hacer público mi pensamiento actual sobre el estudio. Aquí está.

La Pregunta básica de investigación. Desde el principio fue: “¿Puede alguna versión de la terapia reparadora permitir a los individuos cambiar su orientación sexual de homosexual a heterosexual?”. Dándome cuenta que el diseño del estudio hace imposible responder a esta pregunta, sugerí que el estudio podría verse como la respuesta a la pregunta, “¿cómo los individuos sometidos a la terapia reparadora describen los cambios en la orientación sexual?” – una pregunta no muy interesante.

El defecto fatal en el Estudio – No había manera de juzgar la credibilidad de los informes de sujetos acerca del cambio en la orientación sexual. Yo ofrecí varias (poco convincentes) razones por las que era razonable suponer que los informes de los sujetos acerca del cambio eran creíbles y no autoengaños o mentira pura y simple. Pero el hecho cierto es que no había manera de determinar si los testimonios de los sujetos acerca del cambio eran válidos.

Creo que le debo una disculpa a la comunidad gay por mi estudio, el cual hace afirmaciones no comprobadas acerca de la eficacia de la terapia reparadora. También pido disculpas a cualquier persona gay que haya perdido tiempo y energía sometiéndose a algún tipo de terapia reparadora, al creer que yo había demostrado que dichas terapias funcionaban con algunos “individuos altamente motivados”.

Robert Spitzer. Doctor de Medicina
Profesor Emérito de Psiquiatría,
Universidad de Columbia

Esto es lo que se llama un tubazo. “Un gigante de la psiquiatría lamenta haber apoyado las “curas” gays”, reseña el New York Times, en un reportaje que detalla todos los vericuetos asociados a lo que es, en definitiva, el lado político del ejercicio de la psiquiatría.

Desde acá aplaudimos la honestidad intelectual del Dr. Spitzer, quien ha tenido la honorabilidad de colocar la evidencia por encima de los preconceptos y las agendas ocultas (a diferencia de todos aquellos que se obstinan por encontrar justificación a lo injustificable).

Queda de nuestra parte hacer uso de esta información en las instancias en las que nos sea apropiado. Como profesionales de la salud mental, clarificando a los clientes/pacientes acerca de las implicaciones de este hallazgo (v.g. la terapia debe orientarse a clarificar, no a imponer una orientación sexual, tanto como a fortalecer al individuo, independientemente de su orientación sexual); como educadores, transmitiendo los hechos acerca de la incapacidad para modificar la orientación sexual mediante algún procedimiento, a la vez que alertando sobre los daños psicológicos de las terapias de conversión (o, eufemísticamente, reparadoras). Finalmente, como activistas, usando esta gran noticia como otra de las armas de batalla para seguir conquistando los derechos que aún se nos siguen negando.

Para cerrar esta nota, sólo me queda recordar que esta noticia viene en seguidilla con la ratificación de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), hecha a través del posicionamiento técnico de esta agencia, el pasado 17 de Mayo, el cual sirve de contexto a todo este asunto:

“Ya que la homosexualidad no es un trastorno o enfermedad, no requiere cura. En consecuencia, no existe indicación médica para el cambio de orientación sexual”, observó la Directora de la OPS, doctora Mirta Roses Periago. Añadió que las prácticas conocidas como “terapias reparativas” o “de reconversión”, representan “una grave amenaza para la salud y el bienestar, inclusive la vida, de las personas afectadas”.

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